UNA TESIS

* Existen estructuras implacables que determinan la realidad.

No es para nada venturosa la coyuntura que le ha correspondido vivir hasta ahora a la gran masa de latinoamericanos. El crecimiento de estas sociedades ha estado sometido siempre a situaciones complejas, dolorosas. Sin embargo, si reflexionamos profundamente en las circunstancias, el tiempo transcurrido es relativamente corto.


Existen estructuras implacables que determinan la realidad. A diferencia de tantos siglos de guerras europeas provocadas esencialmente por confrontaciones de nacionalismos, nuestros conflictos en poco más de doscientos años son sembrados en tensiones internas instigadas por la injusticia.


“Lo que actualmente es España estaba conformado por vastas extensiones de tierra que pertenecían a unos pocos individuos conocidos como señores feudales.


Estos les permitían a los labriegos pobres o siervos cultivar esas tierras y vivir en ellas. A cambio, los siervos debían entregar el producto de su trabajo y someterse al señor en todo lo que les demandara, incluyendo ofrendar a sus hijos para las guerras en que el señor feudal se comprometiera.


Este modelo socioeconómico se conoce como el vasallaje y fue la relación establecida desde un principio entre los expedicionarios castellanos y los indígenas americanos.


A partir de este antecedente se explican y entienden las relaciones de sometimiento, abuso y violencia que derivaron del contacto entre dos mundos”.[1]


Desde el descubrimiento y con la ayuda muy eficaz de la Iglesia, que aportó sectarismo e intolerancia, se intentó borrar la valiosa herencia cultural de nuestros ancestros, añadiendo la América Latina a un mundo proveniente de la expansión de la civilización europea. A pesar de eso, los descendientes de españoles y portugueses y de diezmados aztecas, mexicas, mayas, wayuu, chibchas, incas, quechuas, aimaras, guaraníes, charrúas, mapuches y patagones entre muchos otros pueblos mezclados en todas las formas con ibéricos y negros africanos, engendraron en una fusión de razas, un grupo humano con una común y especial identidad sociocultural, afectada por supuesto por vicios y virtudes europeas.


Jamás existió Independencia alguna de los pueblos de la América Latina. Lo que se consiguió con la sangre derramada fue una Autonomía para que españoles y portugueses criollos manejaran a sus anchas todos los asuntos de estas tierras y sus recursos, afianzándose así la injusticia e iniciándose apenas en ese momento el proceso real y efectivo de emancipación y las rutas de progreso y desarrollo de la gran mayoría de latinoamericanos.

Lo que se consiguió con la sangre derramada fue una Autonomía para que españoles y portugueses criollos manejaran a sus anchas todos los asuntos de estas tierras y sus recursos,

Somos una nación. Ninguno de nuestros pueblos se puede desligar de un contexto, unas alternativas y unos tiempos que nos integran y revelan la necesidad y los beneficios de configurar una formidable comunidad. La gran solución latinoamericana es el surgimiento, desarrollo y consolidación de una Patria Grande.


Cuando aprendamos que es abordando las causas de los problemas antes que intentar aliviar en vano las consecuencias, cuando apreciemos no solo el blanco y el negro y abramos los ojos a todos los matices, cuando la única intolerancia sea con la violencia, cuando no camuflemos los problemas en la retórica política, cuando reconozcamos que el único sistema económico que manejamos a la perfección es el de la desigualdad, cuando aceptemos que la problemática social es la prioridad a resolver, cuando desistamos por fin de asesinarnos entre hermanos, cuando dejemos de creer en 'filósofos' acomodados, estaremos listos para zarpar. Mientras, seguiremos anclados en el pasado.


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1 Historia de Colombia: lo que necesitas saber. Mabel Paola López Jerez, Eric Duván Barbosa Amaya, p. 22, Ediciones Paidós.