UN CUENTO CHINO

* El descargue y el cargue producen un surgimiento o un hundimiento del buque en el agua.

El soldado perdió la paciencia. Es primavera de marzo en el Mediterráneo, en Siracusa, Sicilia, 212 a. C., incumplió la orden expresa que Marco Claudio Marcelo había impartido a su jefe de escuadra. El soldado no conocía esa orden ni al anciano. Los romanos habían entrado en Siracusa terminando un sitio de tres años, en la segunda Guerra Púnica.


El culpable de esa demora de cuatro legiones y una flota completa era un hombre sabio, un genio que los mantuvo a raya con sus inventos, un griego: Arquímedes, físico, ingeniero, inventor, uno de los matemáticos más grandes de la historia.


El general Marcelo, comandante de las fuerzas de Roma, dio la orden de buscarlo y llevarlo sano y salvo a su presencia, pero el sabio de 75 años estaba concentrado, resolviendo un problema de geometría y hacía caso omiso del soldado que lo debía llevar, que con la espada le quitó la vida.