PODER PARA LIDERAR

* El poder tiene sus orígenes en el proceso administrativo, creado por Henry Fayol.

Párenme bolas… Hoy en día se dice “quien tiene información tiene el poder”, pero en algunos casos esto no es real… ¿Por qué? Definamos poder: podría decirse que ¿poder es tener autoridad? ¿poder es tener información? ¿poder es tener conocimiento? ¿poder es controlar? ¿poder es mandar?


Pues bien, tener poder engloba aptitudes y actitudes que hacen que una persona pueda ejercerlo. Abordaremos el poder desde estas dos aristas.


El poder tiene sus orígenes en el proceso administrativo, creado por Henry Fayol, quien afirma que estas etapas constituyen un pilar fundamental en la gestión administrativa. Se puede definir el proceso administrativo como un conjunto de funciones que se realizan en la administración, las cuales se realizan de forma secuencial, cuyo propósito principal es gestionar al interior de la organización un mejor uso de sus recursos y alcanzar sus objetivos de forma más eficiente.


Ahora bien, el proceso administrativo -definido como PODER- agrupa las actividades de Planeación, Organización, Dirección, Ejecución y Retroalimentación. Párenme bolas, para que usted tenga poder y pueda gestionar adecuadamente las actividades en cualquier tipo de empresa deberá realizar estas actividades de forma continua y permanente.


Con el fin de comprender el significante de poder es importante describir un poco más cada una de estas cinco etapas:


Planear: pensar, programar y redactar las tareas a realizar en un futuro.


Organizar: identificar quién se encargará de cada tarea y cómo las realizará. Es decir, en qué orden y qué recursos asignados estarán disponibles para poder llevar a cabo las tareas especificadas en la planeación.


Dirigir: esta etapa no sólo se encarga de mandar, se encarga de ayudar, respaldar, acompañar e intervenir ante cualquier conflicto, entregar los recursos asignados para que cada persona cuente con lo necesario para cumplir las tareas asignadas.


Ejecutar: esta etapa es la acción. Si bien cada etapa del proceso tiene acción, durante el proceso de ejecución se efectúa de manera específica: vender, arreglar, orientar, etc.


Retroalimentar: se hace el seguimiento de la etapa uno. Es decir, se verifica el proceso a través de métricas confiables que permitan supervisar si los objetivos se están cumpliendo.


Es necesario entender que este proceso es continuo, y que tan pronto se llegue a la etapa final volverá a empezar, ya sea para ajustar, mejorar o corregir. Párenme bolas… cobra vigencia la frase “lo que no es medible no es administrable”. Por ejemplo, si se planea reducir los desperdicios en un 20 por ciento al 31 de agosto, en la etapa de retroalimentación deberá verificarse por medio de los indicadores si se cumplió o no la planeación, para mejorar, ajustar o corregir… Sin números, ejercer el poder es imposible.

Cuando alguien afirme “quien tiene información tiene el poder”, usted solo diga: párenme bolas, este es solo un aspecto del poder.

Pero, hay mas además de estas etapas, el poder tiene otra arista y esas son las actitudes que hacen que ejerza un liderazgo adecuado.


Poder de posición: es el poder tradicional. Éste permite ejercer una relación de guía ante los subordinados para el logro de objetivos o modificación de alguna conducta.


Poder legítimo: es más conocido como el poder formal. Se da por la posición asumida en la organización y la autoridad que su cargo le concede. Los subalternos aceptan que deben cumplir las instrucciones legítimas, lógicas, oportunas, claras, precisas, concisas y relacionadas con las funciones asignadas contractualmente al empleado. El cargo del personaje permite que los empleados legitimen la fuente de poder, facilitando que acaten las instrucciones impartidas.


Poder coercitivo: está ligado al poder de posición que tienen las personas en las organizaciones. Se basa en la capacidad de las personas -llegado el caso- de sancionar a los subalternos, por lo que ejercer únicamente este tipo de poder solo genera temor, tensión y miedo.


Poder de premiar: se basa en la posición al interior de las organizaciones. Se define por la capacidad que tiene la persona para ofrecer y entregar recompensas.


Poder de referente: se deriva del Carisma, es decir, de los rasgos de personalidad del líder. Los subalternos y compañeros lo siguen porque les gustan las características de esa persona. Intentan imitarlo, ya que se identifican con él. Está ligado al liderazgo carismático.


Poder por conexiones: dado por la jerarquía en la organización y la capacidad de conocer a las personas en lugares adecuados. Esta clase de poder es muy requerida en los aspectos comerciales para los procesos de cierre de negocios.


Poder de la información: derivado del conocimiento que tiene la persona de aspectos importantes que le permiten dirigir de manera acertada la empresa. Impulsa a los empleados a seguir al líder por su capacidad técnica.


Poder de experto: se basa en la experiencia que ha tenido una persona a través del tiempo. Lo buscarán porque ha consolidado una reputación que es la suma de habilidades y conocimientos.


Ahora bien, cuando alguien afirme “quien tiene información tiene el poder”, usted solo diga: párenme bolas, este es solo un aspecto del poder.