'LO QUE NO ES MEDIBLE, NO ES ADMINISTRABLE'

* ¡Párenme bolas! Los objetivos de una empresa deben reflejar las intenciones que tiene la organización.

En la actualidad, las empresas se enfrentan a situaciones realmente inciertas, pero cabe recordar: lo que no es medible no es administrable, y ello parte desde la misma concepción de la planeación estratégica de la organización.


¡Párenme bolas! Los objetivos de una empresa deben reflejar las intenciones que tiene la organización, es decir, las metas que se trazan para seguir un curso de acción. Es necesario explicar que los objetivos tienen tres niveles: los estratégicos, que están enmarcados a largo tiempo y dictaminan hacia dónde va la organización; los tácticos, redactados a mediano plazo y versan sobre el manejo de los recursos, y, finalmente, los operativos, que están redactados a corto plazo y contienen las tareas para alcanzar mediante la aplicación de tácticas y la estrategia.

En administración NO EXISTEN objetivos generales y específicos.

Es necesario poder entender que los objetivos son el punto de partida en los procesos administrativos y para ello es imperativo recalcar que estos deben ser medibles, cuantificables y, por lo tanto, verificables. ¡Párenme bolas! Eso significa que los objetivos deben estar redactados en relación con:


· Tiempo de cumplimiento

· Unidades (dinero, porcentaje o cantidades)


Comprendiendo este aspecto deben abordarse puntos importantes en la redacción, que sean ser motivantes y alcanzables, además de específicos, redactados por un único verbo en infinitivo.


Si bien los objetivos son redactados antes de emprender cualquier movimiento o curso de acción, es necesario aclarar que en administración NO EXISTEN objetivos generales y específicos (esos son para investigaciones académicas).

Recordando que los objetivos son medibles, cuantificables y verificables es necesario analizar las métricas adecuadas en cada aspecto. Estas métricas son descritas como indicadores de desempeño o gestión o KPI y de esta manera poder mostrar los avances en cada objetivo, es decir cada objetivo debe tener un indicador de desempeño o gestión y estos graficados en un Gantt.


Ahora bien, veamos un ejemplo:









Siguiendo estos parámetros, los objetivos organizacionales estarán bien redactados y podrán generar un curso de acción adecuado. Es imperativo que los objetivos en cualquier nivel sigan a estos pasos con el fin de generar proceso de control y seguimiento por medio de los KPI y el GANTT.


¡Párenme bolas! Los que no es medible no es administrable. Si se redacta un objetivo inespecífico, como ‘incrementar las ventas’, realmente quedará corto en aspectos administrativos y no se podrá generar un control adecuado y, por lo tanto, no se desarrollará el seguimiento adecuado al logro de la planeación establecida al inicio de cualquier proceso, lo cual implicará como resultado el incremento de costos, improvisación y desgaste al personal al tratar de alcanzar objetivos planteados sin claridad.