LA ROPA SUCIA SE LAVA EN CASA

* Es mal negocio exponer las fallas de su nueva vivienda antes de agotar los conductos regulares.

A Maria y Gladis* se les ocurrió invitar a los vecinos de su nuevo conjunto a protestar, poner un gran pendón en el cerramiento del edificio, sobre una avenida transitada, para que todo el que pase se entere, e ir con carteles hasta las oficinas de la constructora. Todo se fue dando tan rápido. Y aunque, algunos vecinos proponían presentar un derecho de petición, pero para la mayoría era mejor utilizar las vías de hecho, y muchos, aunque no tenían problemas de ningún tipo, se unieron a la protesta.


Así salieron en los medios diciendo que habían sido estafados. La noticia se difundió en redes sociales, en prensa, radio y televisión. Como consecuencia de esa publicación las ventas de la constructora se congelaron y al poco tiempo se declaró en quiebra.


Adicional a esto, algunas personas que intentaron vender sus apartamentos se vieron enfrentados a compradores que luego de haber 'googleado' el nombre del edificio querían negociar precios inferiores a los que estaban pidiendo los propietarios, teniendo en cuenta la cantidad de puntos negativos difundidos por los medios. Como la constructora había quebrado no habían podido solucionar los problemas.


La ropa sucia se lava en casa. He conocido casos de propietarios cuyas viviendas presentan problemas que después son atendidos por las firmas constructoras, éstas les cumplen sus peticiones. Y algunos se preocupan y preguntan: ¿cómo pueden decir que ya la constructora les cumplió? Pero, noticia buena no es noticia. Lo dicho, dicho queda. Es como tratar de recoger las plumas de una almohada que fueron regadas por la brisa desde una montaña.

Atacar la marca de una empresa es igual de terrible a las dantescas escenas de personas agrediendo a ladrones o aplicando la 'paloterapia'. En ambos casos, la invitación es a usar los recursos legales.

Hoy en día hablar mal de una marca es el equivalente a meterse con la mamá de alguien. Y tiene consecuencias. Piense en las familias de los trabajadores de una empresa antes de exponerla.

Antes de comprar evalué bien la firma y el proyecto. Compre solo a constructoras reconocidas, con tradición y músculo financiero, A usted le conviene que al proyecto le vaya bien y que goce de buena imagen. Atentará contra su patrimonio cuando lo exponga de buenas a primeras.


Existen casos de casos, pero la recomendación es agotar primero los recursos jurídicos, exigir, pero sin sacar a los medios la situación que va a ir en contravía de la valorización de su proyecto y que puede hacer que la constructora quede con menos liquidez para cumplir lo que están pidiendo.


Es una operación matemática: mi conjunto presenta detalles a mejorar = Afectamos marca = la firma deja de vender y no tiene recursos para invertir en mi conjunto. A usted le conviene que a la empresa le vaya bien.


El negocio más importante que hacemos la mayoría de los colombianos es adquirir vivienda. La construcción es un proceso artesanal, en el que intervienen muchas manos, y como todo, presenta fallas, pero existen amparos, seguros, entidades encargadas de regular. Toca revisar la gravedad de lo solicitado. Si usted suma el valor de todos los apartamentos de su conjunto, ese es el valor global de su copropiedad y esa marca toca cuidarla. No puede en primera instancia ir a protestar en medios y afectar esa inversión. Saquen primero la cuenta de los daños, tengan una cifra clara. ¿Qué porcentaje del valor total son esos daños?


Atacar la marca de una empresa es igual de terrible a las dantescas escenas de personas agrediendo a ladrones o aplicando la 'paloterapia'. En ambos casos, la invitación es a usar los recursos legales. Eso es lo que hace una sociedad civilizada.


El comprador de vivienda es uno cuando está en proceso de separación del bien inmueble, buscando descuentos y facilidades de pago, otro cuando lo recibe y otro cuando lo habita. Aprendamos a entender qué compramos y qué podemos exigir. Y a utilizar los mecanismos en debida forma y, como en el colegio, de acuerdo a un conducto regular: Primero el profesor, después la rectoría, después la Secretaria de Educación, solo después de no obtener solución los medios de comunicación.


*Nombres cambiados.


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