LA CUESTIĆN VENEZOLANA
- 2 nov 2020
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* Tanto el lenguaje como la educación y la cultura parecen caminar hacia establecimiento de este nuevo totalitarismo ideológico y discursivo de lo polĆticamente correcto.

Hace ya un buen tiempo que Colombia se ha convertido en centro de la migración mĆ”s importante de venezolanos en la región. Este hecho ha impactado de formas diversas y ha empezado a jugar un papel central en la vida social del paĆs: en la cotidianidad, en la calle, en el trasporte pĆŗblico, en el Ć”mbito laboral; pero tambiĆ©n en su vida polĆtica.
La situación, que se ha desbordado y que hace rato ha pasado de ser un asunto de simple percepción, deberĆa solucionarse desde la normativa fundamental que el paĆs tiene en materia de migración; pero lo que ha ocurrido, por el contrario, es que ha dado lugar a un debate muy particular y absurdo, y se ha convertido incluso en objeto electoral, en tanto que la ciudadanĆa es la que debe padecerla en la realidad.
Mientras que todos nos enteramos a diario por experiencias cercanas, a travĆ©s de las noticias o las redes sociales de la delincuencia que generan muchos venezolanos en nuestras calles, y todos los comentamos porque es mĆ”s que evidente; al tiempo, la atmosfera de lo polĆticamente correcto ha prohibido en nuestra esfera pĆŗblica hacer alguna alusión al tema a riesgo que quien la haga serĆ” acusado de xenofobia, segregación, estigmatización etc. Esta 'polĆtica', que es tambiĆ©n una 'polĆtica del lenguaje' y que ha venido a ser cada vez mĆ”s importante a nivel del sentido comĆŗn y a nivel de las legislaciones y los gobiernos en la mayor parte del mundo occidental, ha convertido la polĆtica en discursos vacĆos llenos de nuevos conceptos emanados de las ciencias sociales posmodernas, y estĆ” mĆ”s preocupada por resolver tensiones de poder, que ve por todas partes como fantasmas, que por atender las cuestiones que siempre y en todas las culturas han sido el sentido fundamental de la prĆ”ctica polĆtica y la vida pĆŗblica.
"Por desgracia, tanto el lenguaje como la educación y la cultura, la propia institucionalidad, parecen caminar inevitablemente hacia establecimiento de este nuevo totalitarismo ideológico y discursivo de lo polĆticamente correcto".
Por desgracia, tanto el lenguaje como la educación y la cultura, la propia institucionalidad, parecen caminar inevitablemente hacia establecimiento de este nuevo totalitarismo ideológico y discursivo de lo polĆticamente correcto. Vale la pena seƱalar que la alcaldesa de BogotĆ”, con quien no tengo ninguna filiación ni cercanĆa polĆtica, ha sido la mĆ”s reciente vĆctima de censura por parte de este nuevo orden, simplemente por decir de manera clara y respetuosa algo que todos sabemos que es verdad. Afirmó Claudia López: āNo quiero estigmatizar a los venezolanos, pero hay unos que en serio nos estĆ”n haciendo la vida a cuadritos. Ā”AquĆ, el que venga a ganarse la vida decentemente, bienvenido sea!, pero el que venga delinquir deberĆamos deportarlo inmediatamenteā. Estas pocas y ciertas palabras ya le han valido ser acusada de xenofobia, de usar un lenguaje peligroso, e incluso recibir llamado de atención de la CIDH.
Es lamentable el nivel en el que se da actualmente la polĆtica en el paĆs y profundamente preocupante el panorama de la realidad: al tiempo que todo se diluye en este debate pseudopolĆtico la migración descontrolada continĆŗa, sin que el Gobierno nacional establezca una polĆtica clara al respecto y la haga cumplir juiciosamente. Los gobiernos locales toman medidas tĆmidas y desarticuladas quedando todo a la comunidad que debe poner las vĆctimas y, en otros casos, optar por resolver las cosas al margen de la ley, lo que realmente genera xenofobia y estigmatización porque aumenta el odio que ha empezado a existir por este problema que el Gobierno no ha sabido resolver a tiempo y como corresponde.
