EL SER HUMANO VALE POR SÍ MISMO

* Preservar su vida es deber y responsabilidad de todos.

El valor de cada ser humano es igual para todos, las personas no pueden ser clasificadas ni discriminadas por su raza, sexo, lugar de origen, estado de salud, edad, situación social y económica, entre otros. Cada ser vale por sí mismo y preservar su vida, por lo tanto, no es otra cosa que deber y responsabilidad de todos.


De acuerdo con lo anterior, cuando alguien parte, su importancia es tan dolorosa para sus seres queridos como lo es para otros el deceso de uno de sus amigos o familiares y merece la misma consideración.


Igualmente, los derechos de todos son dignos de respeto, preservación y cuidado por parte de quienes han asumido la responsabilidad de administrar los destinos de las personas en el país y el cuidado de los recursos naturales que le pertenece a todos los nacidos en el territorio nacional.


Educación, salud, vivienda, alimentación y trabajo son, entre otros, derechos comunes a todos los colombianos, cada uno desde su posición deberá estar en capacidad de acceder a ellos y participar de la construcción y desarrollo del país. La libertad extiende su influencia a la facultad de ejercer control y vigilancia a lo que le es propio y en el caso de Colombia en particular, a lo que por muchos años ha sido vulnerado por quienes han visto en ello, la oportunidad para aprovecharse y lucrarse del bien público en beneficio propio.


Corrupción, un mal que nos aqueja y que, volviendo al caso de la igualdad en la importancia de los seres humanos, ha sido ejercida para pasar por encima de los derechos de los demás, lanzando el mensaje de que este por ser 'Así o asá', por ocupar esta o aquella posición, merece un mejor tratamiento, desconociendo la imparcialidad con que deben ser tratadas las personas.


La historia del país ha estado marcada por múltiples situaciones de abusos e intolerancia, en la mayoría de los casos con propósitos y fines oscuros que han dejado huellas dolorosas y sentimientos de desigualdad en las personas. Y aún, en una situación tan difícil como la que atraviesa la humanidad, hay quien haga énfasis en esta o aquella situación que rodea determinada circunstancia dolorosa, como si fuera más relevante que el sufrimiento que experimentan otros.

La historia del país ha estado marcada por múltiples situaciones de abusos e intolerancia, en la mayoría de los casos con propósitos y fines oscuros que han dejado huellas dolorosas y sentimientos de desigualdad.

En la construcción de una nueva Colombia se hace necesario enfatizar el concepto de igualdad a todo nivel, el respeto del uno por el otro, el reconocimiento y la admiración por quienes, basados en su esfuerzo y trabajo alcanzan desarrollo y mejores oportunidades fijando en el ambiente y en las personas, el mensaje que cada persona merece un trato en el que no se le discrimine por ninguna condición y muy importante, ninguno debe discriminar a nadie. Tu dolor y el de los demás son emociones y sentimientos delicados basados en el amor, por tanto, merecen respeto.


No existen condiciones que hagan de un ser más valioso que otro, los cargos, las oportunidades y demás, son circunstancias más favorables para unos, pero ninguna de ellas, es razón valedera para trasgredir o considerar menos valioso al otro.