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Infierno. 'Un refugio para pecadores en las antiguas mitologías'

October 31, 2019

 En respuesta a una inquietud de mi compañero de estudios de bachillerato en el Colegio Nacional Pinillos, el  Eminente científico, Dr. Francisco Ortiz Nieto, radicado desde hace varios años en Suecia. 

 

Hesíodo en Teogonía y Homero en su Odisea, hace 2800 años, fueron los primeros en hablar y hacer una descripción del Averno (Infierno), en donde estaba el alto Tribunal de Juzgamiento de mortales y dioses, presidido por Hades (Plutón), y un sequito de adláteres conformado por Perséfone (Proserpina, en Roma), las Parcas, las Euménides (Erinias), las Furias y los Manes, y la sala de juzgamiento conformada por Eaco, Minos, Radamanto y Triptolemo, cuyas decisiones eran inexorables. Hades, hijo de Cronos y Rea, y hermano de Zeus y Poseidón y dueño y soberano del tenebroso mundo de los Infiernos. Inflexible e inexorable, en Teogonía, Iliada, Odisea y Eneida es presentado como un Dios aborrecido, inclusive por sus propios hermanos y pares, a pesar de no ser un Dios malévolo ni injusto.

 

De acuerdo con los relatos de Teogonía y Odisea, el Averno estaba conformado por estancias o ríos y cada uno cumplía una misión, según fuera el castigo impuesto por los Jueces del Infierno. Así vemos que Aqueronte, hijo de Hades (Helio) y de Gea, fue transformado por Zeus en un río subterráneo por haber proporcionado agua a los Titanes que se habían rebelado contra los dioses. El Aqueronte constituía la frontera entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. Virgilio describe el Aqueronte “como un abismo cenagosos e hirviente agitado por pesados borbotes” (Eneida, Canto VI). Racine en Fedra, dice “Y el rapaz Aqueronte nunca suelta su presa”.

 

Entre los personajes que vigilaban y servían al Prepotente Zeus y a Hades para capturar a los infractores de las normas impuestas y llevarlos a la 'cana' estaba Hermes (Mercurio)[1] entre los griegos, dios del comercio, de la elocuencia, de los vividores, rateros y viajeros, era hijo bastardo de Zeus y de Maya. Además de los anteriores atributos, guardaba los secretos de su padre. Era un verdadero Fiscal. Presidía los juegos y las Asambleas, oía, escuchaba y contestaba las arengas públicas y estaba encargado de llevar al Averno las almas de los muertos. Dio muerte a Argos, encadenó a Prometeo en el Cáucaso, libertó a Ares (Marte), que estaba preso por los gigantes y condujo a Dionisos (Baco) a donde estaban las ninfas de Nisa. Como dios de los ladrones se le imputa el robo de la espada de Ares y del cinturón de castidad de Afrodita. Era una especie de sicario y policía. Se la atribuye la invención de la Lira de tres cuerdas.

 

Para poder Hades (Plutón), mantener el orden en el Averno, había otros personajes tales como el Cocito, llamado también río de la tristeza, además de ser el limpiabotas, también era el palafrenero de Plutón. Con sus aguas regaba las orillas para fertilizar la tierra y así los árboles que allí crecían, diesen sombra a las almas de los difuntos. Las hojas de los árboles allí sembrados emitían cada mañana tristes lamentos.

 

El Erebo, en el griego antiguo, oscuridad, tinieblas. Con este término también se designaba el Infierno y el Caos. Era una estancia a donde llegaban las almas que aún no habían sido condenadas, pero estaban a la espera de su sentencia, algo así como una detención preventiva.

 

La Laguna Estigia, diosa y río subterráneo de nueve meandros que bañaba los infiernos. Pronunciar o jurar en su nombre, solo les era permitido a los dioses. Mencionar el nombre de Estigia era un perjurio y tampoco se podía jurar por ella. Por sus aguas hacía el recorrido Caronte, el barquero.

 

El Flegetonte, era orto de los ríos de los Infiernos. Se une al Cocito para formar el Aqueronte. En la confluencia de ambos ríos había una gran cascada. El nombre de este rio, relacionado por los griegos con el verbo que significa quemar, sugería que se trataba de un rio de fuego. Las almas de los condenados por difamación contra los dioses o contra otros seres inmortales, cumplían sus penas en las aguas de este río. Leteo,[2] llamado también río del olvido, debido a que las sombras de las almas que llegaban al Averno, debían  de beber sus aguas para olvidar el pasado y purificar su alma y así poder reencarnarse en un nuevo cuerpo. Lucano lo llama Deus, Tacitus, o dios silencioso.

Uno de los seres más temibles del Averno era el Cancerbero. Homero lo describe como un perro de tres cabezas nacido de Tifón y del monstruo Equidna. Llamado también Cerbero. Guardaba la puerta del infierno y el Palacio de Hades (Plutón), en la ribera de la laguna Estigia. Tenía el pescuezo erizado de serpiente y unos dientes negros, afilados y penetrantes que causaban la muerte al herir. Sin embargo, su bravura y valentía no tanta, pues fue adormecido por las notas musicales de Orfeo cuando bajó a los infiernos en busca Eurídice. El Cancerbero, cayó por el oído cuando fue engañado por los Argonautas cuando andaban buscando el vellocino. Fue sometido por un hechizo de la Sibila Psiquis, en tiempos en que conducía a Eneas por las rutas del Infierno. También cayó gimiendo, moviendo el rabo y sacando la lengua en señal de cobardía cuando al escuchó la fuerte voz de Hércules. Este después de sobarle las cabezas, lo encadenó y lo trajo al mundo superior. Al final, Hércules lo estranguló y le arrancó las tres cabezas. En algunos documentos posteriores a Teogonía, Iliada, Odisea y Eneida lo identifican como un monstruo de cincuenta o cien cabezas. Para Séneca, la palabra Cerbero, significa “guarda de un tesoro”.

 

Los Campos Elíseos, es la parte del Tártaro o Averno, donde las sombras de los hombres que han sido condenados llevan una existencia dichosa y feliz, en medio de paisajes verdes y florecidos, es para recordar a Luciano[3] “la estancia en donde hablan los muertos”. En los Campos Elíseos, vive aún el alma de Orfeo vestida de lino blanco, en n donde aún se escuchan las notas de su lira.

 

El Tribunal del Averno encargado de juzgar las almas de los muertos estaba conformado por Eaco, Minos, Radamanto y Triptolemo. Eaco, hijo de Zeus y de la Ninfa Egina, era el más piadoso de los mortales. Había nacido en la isla de Enone, que más tarde en honor a su madre se llamó Egina. Para entonces dicha isla estaba desierta pero llena de hormigas. Eaco pidió a Zeus que transformara en seres humanos las hormigas, a lo que su padre accedió, siendo llamados aquellos habitantes Mirmidones. La Reputación de piedad y de justicia de que gozaba Eaco, lo llevó a ser Juez de los Infiernos, según Paltón, pues en ninguno de Mitología se menciona como tal.

 

Minos, al igual que su hermano Radamanto, también ejerció de juez del Infierno. Famoso no solo por su avaricia. A él también se le atribuye la invención de la pederastia. Algunos mitólogos consideran que fue Minos el raptor de Ganimedes y no Zeus y también amante de Teseo.

 

El aparato represivo del Averno, estaba conformado por el Destino (Hado), las Parcas (Moiras) y las Furias, que aplicaban el castigo que había decidido el Tribunal de los Jueces.

 

Átropo, Cloto y Laquesis que, para cada mortal, regulaban la duración de la vida desde el nacimiento hasta la muerte, con ayuda de un hilo que la primera hilaba, la segunda enrollaba y la tercera cortaba cuando la correspondiente existencia llegaba a su término. Estas tres hilanderas son hijas de Zeus y de Temis, y hermanas de las Horas.

 

Las Erinias, llamadas también las Euménides, (Bondadosas de manera burlesca),  sobrenombre destinado a adularlas y, por consiguiente, a soslayar su temible cólera en caso de llamarlas con un nombre odioso. Son unas divinidades violentas que los romanos identificaron con las Furias. Han nacido de las gotas de sangre con las que se impregno la tierra cuando la mutilación de Urano. Son análogas a las Parcas o Destinos, que no tienen más ley que ellos mismas, y a las cuales el propio Zeus se ve forzado a obedecer. En un principio su número es indeterminado, pero más tarde se identificaron tres: Alecto, Tisífona y Megera.  Se las  representa como genios alados, con serpientes entremezcladas en su cabellera y llevando en la mano antorchas o látigos.

 

En la Divina Comedia, Dante Alighieri,[4] considera varios círculos o estancias en las que el castigo en el Infierno,  depende del pecado cometido. Así, para el escritor italiano, que baja al Infierno en busca de Beatriz, tal como en la antigua Mitología lo hizo Orfeo, cuando venció a Plutón con la Cornamusa y resucito a Eurídice. Dante, describe el averno los puntos de cada uno.

 

Puerta del Infierno y Ante Infierno. Aquí en este lugar están los infames, los inútiles, los indecisos. Personas que jamás dejaron una huella por el paso del mundo. Viven desnudos y son perseguidos por avispas y hormigas. En el Primer Círculo es Limbo, en donde están las personas que no han recibido bautismo y son castigados por algún pecado. El Segundo Círculo es La Lujuria, donde comienza en verdad el verdadero infierno. Aquí están los lujuriosos que son lanzados al aire y estremecidos por vientos y tormentas. La Gula es el cuarto Círculo. Los pecadores de este círculo están siempre bajo una lluvia de granizo y caminando sobre el fango. El Quinto Círculo es la Ira. Estos están inmersos en la Laguna Estigia. El Sexto Círculo es la Herejía. Los castigados en esta estancia están sumergidos en las llamas. El Séptimo círculo es la Violencia. Quienes hayan actuado con deslealtad y haya cometidos faltas contra la integridad de las personas. Esté círculo es vigilado por el Minotauro.[5] En el Octavo círculo, se encuentran los deshonestos. En el Noveno y último Círculo se castiga a los culpables de fraude, los rateros contra los bienes del estado.

 

Todo esto lo cuenta Dante, porque él bajó al Averno en busca de Beatriz y en el camino se encuentra con Virgilio. Y como en las antiguas creencias  egipcias, griegas y latinas, salió viva como lo había hecho Asclepios, Eurídice, Osiris y muchos otros que resucitaron después de haber estado en el Infierno.

 

Cabe anotar, que con el paso del tiempo, y con las conquistas que hicieran los griegos del mundo antiguo, no solo impusieron su gendarmería, sino también, sus costumbres y tradiciones, las cuales  fueron asimiladas por los pueblos conquistados. El Infierno que nunca dejó de ser un refugio de pecadores de las antiguas Mitologías, del Egipto pasó a Grecia y de allí se  extendió a las tradiciones romanas, célticas, anglosajonas,  y terminó como una enorme verdolaga incrustada como dogmas y principios en la mayoría de religiones, especialmente en el cristianismo que se la abrogó como propia y luego, estigmatizó las antiguas religiones y creencias llamándolas paganas.

@jocetalaigua

 

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Bibliografía

1826 - D.A.P. Zaragoza Godínez: Nuevo Compendio de Mitología – O sea Ciencia o explicación de la Fábula para conocer la alegoría de las Divinidades del Gentilismo. Madrid. Imprenta de E. Aguado, 1826

1828 – D.V.J.B Y C. Diccionario Histórico Enciclopédico – Tomo I. Barcelona, 1828.

1829 – D.V.J.B Y C. Diccionario Histórico Enciclopédico – Tomo II. Barcelona, 1829.

1837 - ABATE BERGIER: Tratado Histórico y Dogmático de la Verdadera Religión. Tomo II. Madrid, 1837.

1837 – B. G. P. Diccionario Universal de la Mitología o de la Fábula. Tomo II – Barcelona, Cataluña, 1837.

1852 - Pedro María de Olive: Diccionario de Sinónimos de la Lengua Castellana. Segunda Edición. París - 1852

1876 – V. GONZÁLEZ: Historia de la Mitología Griega y Romana. Casa Editorial Saturnino Callejas Fernández. Madrid, España, 1876.

1951 - Pierre Grimal: Diccionario de Mitología: Griega y Romana. Ediciones Paidós. Barcelona 1951.

2005 – RENÉ MARTÍN: “DICCIONARIO ESPASA – MITOLOGÍA GRIEGA Y ROMANA”. Ediciones Nathan, París, 1992.

 

 

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[1] Mercurio entre los romanos

[2] También es una divinidad nacida de Éride, la Discordia.

[3] Luciano de Samósata (Siria), del siglo II de Nuestra era.

[4] 1397-1321 – Infierno en la  Divina Comedia

[5] Hijo de la Reina Pasifae. Aunque la Mitología dice que era mitad toro mitad hombre. Otros investigadores consideran que se llamó Minotauro, porque no se sabía si el hijo de la reina era de su marido Minos o de su amante Tauro. De allí el Minotauro.

 

 

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