Por un movimiento estudiantil maduro y consciente


Diferentes reacciones han causado las recientes protestas estudiantiles, concretamente en la ciudad de Bogotá. Algunos se han solidarizado plenamente, otros las han rechazado por qué no las comprenden, no les interesa y simplemente las juzgan por las consecuencias que les ha traído en su cotidianidad; y otros las ha criticado por desembocar siempre en hechos vandálicos que no sirven ni siquiera a sus objetivos legítimos, sino que, más bien, las deslegitiman.

Lo interesante aquí, como en casi todo en la vida, es poder pensar realmente, y eso significa, como decía Alain Badiou, pensar lo real de la situación. Es decir, tratar de reflexionar tan lejos como sea posible de las ideologías, teniendo en cuenta el contexto dado, los intereses en juego y la mejor manera, o más bien, la más realista de alcanzar determinados objetivos en ese horizonte.

Creo que muy pocos se atreverían a negar la importancia de defender y fortalecer la educación pública, así como de defender el d