Arroz con mango


Hablar de política en Colombia se ha vuelto un arroz con mango. Esto se da por múltiples factores, ya sea porque existe una variedad de personas que piensan distinto, o que les gusta gente distinta, o porque existe una pre-disposición y en muchos casos, por carencia de recursos argumentativos de los interlocutores. En mi opinión todo se resume en dos motivos, todos creen contar con la suficiente información y argumentos para participar de un debate, y peor aún, todos creen tener la razón y verdad consagrada en sus argumentos.

El debate político, cuando se da en esos términos polarizantes y absolutos (o estás en lo correcto, o estás equivocado), es en su esencia arrogante e ignorante. En eso se parece a la mayoría de religiones, que plantean que su verdad prima por sobre las otras. Esto, además impide que se pueda crear valor o construir algo a partir de las diferencias, y lo que termina ocurriendo, es, o se desarrollan discusiones bizantinas en donde ninguno convence al otro, si no al revés, cada quién se ratifica más y aferra a sus banderas, o, la gente se desestimula de debatir, y termina creando una burbuja ficticia, rodeada solo por personas que se validen los unos a los otros ¿Y mientras? Los que entienden bien esto, explotan el sistema para beneficio político (votos, impulsar reformas, generar aceptación sobre decisiones complejas, etc.).

De una vez saquemos de la ecuación a los 'trolls', que solo quieren ver al mundo arder, generar disenso, y joder. Allí no puede haber discusión ni análisis. Con el resto de personas, por más caudillistas, fundamentalistas y parcializados que sean o parezcan, y si bien insisten en plantear la discusión en términos polarizantes y absolutos, sí se puede hablar.

Lo primero está, lógicamente, en no caer en el mismo fundamentalismo, toca siempre tratar de proponer una discusión o debate, en términos constructivos. Lo segundo, y por más difícil que esto parezca, es encontrar cuáles son los puntos que unen ambas posiciones o argumentos. Por ejemplo, quienes decían que el país con Petro se convertiría en Venezuela, por muy distante que esté usted de este argumento, puede comenzar por coincidir, que no está bien que Colombia acabe (en los términos que quiera) convertido en Venezuela. Sobre la base de que ambos quieren lo mismo, se puede tener un debate. No sobre el insulto y desestimación del argumento del otro, repito, por más absurdo que pueda parecerle.

Una vez se encuentre terreno en común, piensen para sí mismos ¿Qué tan seguro estoy de mi posición? Esto incluye, pero no se limita a: tener datos, ejemplos, benchmarks, certezas legales, y demás. Les aseguro que esa pregunta los manda al debate menos envalentonados.

Después pregúntense ¿Qué tendría que pasar para que yo cambie de opinión?, como bien lo dijo Napoleón y repitieron hasta el cansancio Juan Manuel Santos y el Virrey Carlos Bianchi cuando cambiaba la formación de Boca: “solo los imbéciles no cambian de opinión cuando cambian las circunstancias”. Reflexionen bajo qué circunstancias basan su posición, y acéptense, que en caso de que estás sean distintas, o no tan sólidas como consideren (dada la respuesta a la anterior pregunta), estarían dispuesto a cambiar de posición.

Mejor aún, si le comparten esta información a su 'rival' de debate, manifiesten la certeza que tienen en la información que manejan, y plantéenle las circunstancias en que su posición es susceptible de cambio, y pídanle que haga lo mismo, se sorprenderá con las avenidas de diálogo que se abren con este ejercicio.

Rara vez dejo tareas en mis columnas, pero hoy me gustaría pedirles que iniciemos una cadena de debate sensato, a ver si podemos bajarle un poco a la polarización, y comenzar a comunicarnos constructivamente.

Para esto les pido algo sencillo, busquen a alguien con el que estén en 'profundo' desacuerdo en algún tema, puede ser política, fútbol, alguna ley, favoritas para un reinado, no sé, lo que les mueva, sigan los pasos que enuncio en esta columna, y compártanme los resultados, a mí, y a otros que quieran incluir en la cadena. Ojalá puedan cambiar de opinión y posición en algunos temas, y logren cambiar la de otra persona, y verán, que la vaina no tiene por qué doler tanto (hay una receta china de arroz pegajoso con mango que es una delicia).

Me pueden compartir sus experiencias por redes sociales (si me tienen), o a mi correo fernandomartinezcure@gmail.com

Los leo

Amor y paz.

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