Bajo la sombra


Ya van dos meses de haberse posesionado como presidente de los colombianos Iván Duque, aunque en su primer mes, las mediciones le dieron un 57 por ciento de favorabilidad, creo que fue exagerado medir cuando apenas se estaba armando su gabinete, no se conocía la sarta de desaciertos en que estaba incurriendo.

En primer lugar, el nombramiento de Alberto Carrasquilla como ministro de Hacienda. ¿Quién más que éste para atropellar a las clases sociales menos favorecidas?, pues aunque durante la campaña, el actual presidente de Colombia, en entrevista en RCN Televisión, aseguró que quienes pagarían más impuestos serían las empresas y las personas más adineradas, el ministro Carrasquilla presentó una propuesta con la cual -según él- se reactivará la economía. De acuerdo con la misma, el 85 por ciento de los recursos deben ser aportados por personas naturales y solamente el 15 por ciento por las empresas. Así empezó su labor como ministro el señor Carrasquilla.

Según el Ministerio, la propuesta tiene tres ejes centrales: ‘legalidad’, emprendimiento y equidad. Coloco entre comillas lo de ‘legalidad’, porque luego de este anuncio del Ministro, éste mismo se vio salpicado en el escándalo de los 'bonos Carrasquilla' con los cuales se desfalcó el presupuesto a futuro de más de 100 municipios del país, con bonos de agua, por los cuales están endeudados y siguen sin el servicio y 'pagándole' al ministro estrella del Centro Democrático.

Lo de legalidad está en entredicho. Lo de emprendimiento, en un país donde las personas naturales son quienes aportan más a la carga fiscal, no podrá tener emprendedores, pues si alcanza para sostenerse, no se puede invertir en emprendimiento; y lo de la famosa equidad de la que habla el Ministro, si siguiéramos su ejemplo, tendríamos al país desbaratado fiscalmente.

Pero no podemos echarle la culpa de todo esto al presidente Duque. No podemos decir que fue él quien ‘solito’, como diría Álvaro Uribe Vélez, lo nombró. Todo el gobierno de Duque está liderado por Uribe y es éste quien pone las fichas que necesita. Todos sabemos que el senador está detrás de las jugadas maestras del nuevo Gobierno. Ese cuento que han tenido encontrones que los divide, que se los coma otro. No todos los colombianos votamos por este gobierno y no todos vamos a tragar entero, pero el desacierto de Duque no está tanto en el nombramiento, está más en defender la ‘honorabilidad’ del Ministro y permitir que siga en su cargo. Insisto que la culpa no es del todo del presidente Duque, la culpa tampoco es totalmente de Uribe, para eso se necesitaron más de 10 millones de votos.

Por otra parte, nombrar de ministro de Defensa a Guillermo Botero, quien venía de presidir Fenalco, deja ver que se debe más al pago de favores políticos que de estrategia de liderazgo. El presidente no se guió por lo que representa este cargo, el cual debe darle garantías a la seguridad interna y a la soberanía del país. Tampoco creo que éste nombramiento lo haya hecho 'solito', y así muchos de sus ministros que se les va la 'paloma' y dicen que les dio instrucciones el presidente Uribe, como fue el reciente caso del canciller Carlos Holmes Trujillo en entrevista para Caracol Radio, hablando de la migración de venezolanos hacia nuestro país. El Canciller, digámoslo así, confundió a Duque con Uribe y aseguró que “las órdenes las había dado el presidente Uribe” por lo que siguiendo sus instrucciones se creó el documento Conpes para darle tratamiento a la problemática. Esto mismo le había pasado a la ministra de Justicia Gloria María Borrero, quien en un foro igualmente se refirió al presidente Uribe y no a Duque.

Al parecer, al presidente Duque le va a tocar caminar bajo la sombra de Álvaro Uribe, no solamente por haber sido elegido por medio de su Partido, sino porque tal parece que el ejecutivo está ocupando silla en el senado de la República y su 'títere' en la Casa de Nariño. Perdón por lo de títere, eso suena muy feo, pido excusas a los que se sientan ofendidos, pero no encontré sinónimos.

No puede ser que estemos otra vez viviendo en la incertidumbre. El servicio militar obligatorio va a retornar, es más, van a llamar a las reservas que tengan menos de 50 años de edad. Dice el ministro: “para hacer trabajo social” y como diría una de mis mejores amigas “y ajá”. Todos se comerán ese cuento, yo no.

Se están echando a la bolsa ocho años de una apuesta ambiciosa, que a pesar de los desaciertos era justa con el pueblo colombiano, no con los guerrilleros; no, con el pueblo de a pie. Con el que le toca poner el pecho. Se están echando a la bolsa el proceso de paz y eso sí desconsuela. Ese es el mayor desacierto de Duque… ó ¿de Uribe?

Aquí no cabe el refrán “el que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija”.

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