'¡Amor es amor…!'

September 16, 2017

“…del mundo lo más grande que hay  

amor es amor, no tiene final jamás  

ya lo han dicho mil poetas en los versos más hermosos  

el amor es el que reina en cada ser, que tiene corazón”.  

                                                                    Alberto Aguilera Valadez

 

En esta ocasión abro este espacio de reflexión, con la letra de la melodía 'Amor es amor', del cantautor mexicano Alberto Aguilera Valadez –mejor conocido como Juan Gabriel- como un homenaje por su primer aniversario luctuoso, pues el título de su canción se ha convertido en una de las frases más utilizadas por la comunidad LGBT para reivindicar la diversidad sexual y es sobre los derechos humanos de este grupo en situación de vulnerabilidad que decidí escribir el día de hoy.

 

La discriminación, la homofobia y los crímenes de odio motivados por razones de orientación sexual conforman un grave problema, que afecta a este sector de la población, y deben ser visibilizados para poder trabajar en la búsqueda de una solución.

 

Resulta lamentable que las luchas sociales se tengan que sectorizar, cuando de inicio, todas las personas deberíamos tener los mismos derechos sin necesidad de luchar por obtenerlos, incluyendo entre ellos, las prerrogativas básicas del amor y la felicidad; pero sabemos, que todo grupo oprimido tiene que levantar la voz, romper ataduras e incluso, si es necesario, ofrendar su vida, por conseguir la libertad.

 

En el caso de la comunidad LGBT, históricamente ha enfrentado una persecución basada en la ignorancia, prejuicios y tabús que les exigen adaptarse a la forma de vida de una mayoría aplastante, que se resiste a aceptar la diversidad como condición inherente a la humanidad. Un acontecimiento que es prueba de ello, son los llamados “Disturbios de Stonewall”, que consistieron en una serie de manifestaciones  espontaneas y violentas por parte de la comunidad gay, como reacción a los abusos de autoridad que cometió la policía neoyorquina en el bar 'Stonewall Inn' en una redada que se llevó a cabo el 28 de junio de 1969; evento que dio paso a la conmemoración anual, denominada como “Día internacional del orgullo LGBT”.

 

Pero este orgullo no puede ser pleno cuando se sabe que en el mundo aún existen setenta y dos países en los que es un delito ser homosexual, ocho más en los que se castiga con la pena de muerte y el resto con una aceptación disfrazada, en donde se permite amar a una persona del mismo sexo… pero con discreción.

 

En México, el artículo 1° de la Constitución General prohíbe de manera expresa la discriminación por orientación sexual, pareciera que no tiene importancia alguna, pero para lograr que se incluyera de manera textual tuvieron que pasar muchos eventos: suicidios de víctimas que se encontraban en este supuesto y no tuvieron la fuerza de afrontar a una sociedad injusta; violencia, crímenes por homofobia y falta de tolerancia; luchas de grupos de la sociedad civil; marchas, demandas y muy poca conciencia, pues tristemente en Latinoamérica, para lograr que se reconozca un derecho que por naturaleza nos pertenece, hay que pelear por ello, y ya ni que decir para garantizar su cumplimiento.

 

Fue en la reforma constitucional de Derechos Humanos del 10 de junio del 2011 cuando este pequeño logro se escribió en nuestra Carta Magna, usando como tinta las lágrimas y sangre de quienes tuvieron el valor para luchar contra todas las adversidades. Afortunadamente, ese fue el primero de muchos cambios que han ocurrido, pues abrió paso a los matrimonios entre personas del mismo sexo y hasta hay destellos de la legalización de la adopción homoparental.

Existe ya una jurisprudencia, que reconoce el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y las resoluciones emitidas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, son de carácter obligatorio y aplicables en todo el país. Hoy ya no es necesario viajar hasta Ciudad de México para contraer matrimonio, se puede acudir ante cualquier Registro Civil y a pesar de que las disposiciones de la entidad federativa no lo permitan, la autoridad deberá expedir un acta de matrimonio, así sea por dar cumplimiento a la resolución de un amparo.

 

Los grupos religiosos han presionado en demasía a los legisladores para impedir que semejante 'inmoralidad' sea posible, al parecer se han olvidado que la separación de la Iglesia-Estado, sucedió desde hace mucho tiempo.

 

A pesar de tanta intolerancia, la Suprema Corte de Justicia de la Nación se pronunció también, por la constitucionalidad de las adopciones homoparentales y esto no significa que las leyes se están individualizando para las necesidades de cada persona, tan sólo se está consiguiendo un mundo más habitable, inclusivo y diverso, en donde todos tengamos los mismos derechos y obligaciones.

 

Desde mi punto de vista, no debería existir tanto problema en entender que el 'amor, es amor', que es un sentimiento que no sabe de prejuicios y discriminación; que los más de cien mil niños en situación de calle en México nacieron de parejas heterosexuales y estarían mejor con dos mamás o dos papás.

 

La comunidad LGBT no se victimiza, ni busca una protección especial, tan sólo exige que se reconozcan y garanticen los derechos humanos básicos que tiene toda persona, que se respete su dignidad y se ponga un alto a la discriminación. ¡Nada que no se pueda lograr a través de la paz, el amor y la tolerancia!   

 

 

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