El budismo Mahayana toma refugio en Barranquilla

De acuerdo con las enseñanzas, nada ocurre por casualidad, todo es producto del cumplimiento de inviolables leyes de causa y efecto que dan lugar al karma.

Por ejemplo, el hecho de que en Barranquilla exista un grupo de estudios budistas avalado por la Fundación para la Preservación de la Tradición Mahayana (FPMT, por sus siglas en inglés), une de alguna manera el karma colectivo de esta ciudad con el destino del pueblo tibetano y de su líder espiritual en el exilio, el decimocuarto Dalai Lama.

La Mahayana (‘Gran Vehículo’, en sánscrito) es la más profesada de las cuatro escuelas budistas del Tíbet. El líder de esta escuela ha sido desde el siglo XVII al mismo tiempo (por lo menos hasta 1950, año de la invasión y anexión china) el regente oficial de aquel país asiático.

De hecho, sus seguidores e incluso los miembros de otras escuelas budistas aceptan que el actual Dalai Lama (Tenzin Gyatso) ha renacido ya catorce veces para volver a ocupar su puesto como líder espiritual y como regente político del Tíbet, lo que lo convertiría de lejos en el gobernante con mayor antigüedad al frente de un país: 317 años, aunque en su última encarnación —la actual— haya tenido que abandonar su país desde niño, a finales de los 50, para exiliarse en la India.

Fueron dos de sus más cercanos colaboradores y guías, el Lama Yeshe y el Lama Zopa Rinpoché (“Lama” significa ‘maestro’ o ‘gurú’; y ‘Rinpoché’ —que traduce “uno precioso”—, es un título que aplica a todo Lama que ya ha sido Lama en su vida anterior), quienes comenzaron a partir de los años 60 a dictar cursos de budismo para occidente y crearon la FPMT, dando inicio a una tradición que no ha hecho desde entonces más que crecer en este hemisferio.

Los países no asiáticos donde mayor acogida ha tenido el budismo en general son los europeos. Así, por ejemplo, vemos que la FPMT tiene —entre centros, sedes de retiro, institutos, monasterios, escuelas, casas editoriales y grupos de estudio— once proyectos en España, cinco en Francia, tres en Alemania, tres en Rusia, catorce en Italia, once en el Reino Unido. También avala entre uno o dos proyectos en Austria, Bélgica, Chipre, Dinamarca, Finlandia, Latvia, Holanda, Rumania, Eslovenia, Suecia y Suiza.

En Estados Unidos hay veinticinco. En América Latina, sólo hay cuatro países con representación de la FPMT: Argentina, con un grupo de estudios en Buenos Aires; en Brasil, con un centro en Río de Janeiro y un grupo de estudio en Joinville; en México, con cuatro centros y cinco grupos de estudio, y en Colombia, con un centro budista en Bogotá —el Centro Yamantaka— y un grupo de estudio en Barranquilla.

“UN TIEMPO RÉCORD” Éste es Tara’s Wish Fulfilling Vase o La Vasija de Tara que Satisface los Deseos, que actualmente aspira a convertirse en un Centro Budista, dejando atrás la sede social del edificio de Villa Country en donde se reúne actualmente el grupo todos los jueves, a las 7:30 pm. El objetivo inmediato es poder arrendar su propio local y tener su lugar de ceremonias.

Detrás de la existencia de este grupo en Barranquilla y de su reconocimiento por parte de la FPMT en tiempo récord (apenas unas tres semanas desde que se hizo la petición en 2010), se encuentra la inquebrantable perseverancia de la cardióloga —y una de las pioneras en Colombia en el campo de la Medicina Cuántica—, Terry Colmenares Galvis, nacida en Cúcuta; crecida en Venezuela y Estados Unidos, con título de medicina de la Universidad del Norte de Barranquilla y especialización en Cardiología obtenida en México.

Fue precisamente en este país donde entró en contacto con el budismo, a través de la lectura de ‘Las Cuatro Nobles Verdades’, de Siddhartha Gautama, el creador del budismo, más conocido como el Buda, y ‘El Universo en un solo átomo’, del Decimocuarto Dalai Lama.

Hace ocho años, ya de regreso en Barranquilla, tuvo la oportunidad de conocer al Lama Tsultrim Tarchin, del linaje Karma Kagyu —otra escuela budista tibetana—, y participar en un grupo de actividades budistas que tuvo su sede en el barrio Boston y llegó a contar hasta veinte integrantes antes de disolverse.

Terry recuerda que las personas que siguieron interesadas en el budismo le cedieron la responsabilidad de hacer nuevos esfuerzos para que las enseñanzas prosiguieran en Barranquilla.

En el año 2011, Terry Colmenares cae presa de una imbatible fiebre de cuarenta grados y es internada por cuarenta días en la Clínica del Caribe. Es entonces cuando alguno de sus contactos budistas del centro Yamantaka, en Bogotá, le sugiere que solicite una Puja al monasterio de Kopan, dirigido por el Lama Zopa Rinpoché para la FPMT (Este templo es de referencia mundial y su creación en los años 60 por parte del Lama Zopa y del Lama Yeshe —quien se describía a sí mismo como un “hippie tibetano”— puede considerarse como un hito dentro de la enseñanza del budismo para occidentales, cuyo inicio coincidió con los escarceos anticulturales del Flower Power inglés y el hipismo californiano).

Las pujas son actos de ofrendas ceremoniales y homenajes a los distintos budas hechos por los monjes y lamas, durante los que se pide por el bienestar de todos los seres sintientes, en especial por aquellos que están sufriendo, o enfermos. También se pueden patrocinar pujas específicamente para superar obstáculos o para favorecer el emprendimiento.

‘Casualmente’, pocos meses antes, Terry había recibido a manera de souvenir, de un amigo que visitaba la India y Nepal, una tangka, que es un lienzo con la imagen de alguna deidad del budismo, y en este caso se trataba de Tara Verde, personaje femenino de la tradición Mahayana considerada una deidad. Durante aquellos días, Terry también solicito formalmente a la FPMT que se considerara la posibilidad de crear un grupo de estudios budistas auspiciado por esta Fundación en Barranquilla, dispuesta a cumplir la promesa y la labor que le habían encomendado sus compañeros.

La carta de aprobación llegó firmada por el Lama Zopa Rinpoché, director de la FPMT, y concediéndole al grupo el nombre oficial de Tara’s Wish Fulfilling Vase, una ‘casualidad’ en la que Terry ve ineludibles conexiones kármicas con la labor que viene desempeñando desde que abrazó los estudios budistas y la práctica del Dharma.

ACTITUD BODHISATTVA El hecho de que la respuesta no haya tardado ni siquiera un mes fue sorpresivo para Terry. “Estaba entre el agradecimiento y la incredulidad”, y también para los administradores del Centro Yamantaka, en Bogotá, que presta su guía y apoyo al grupo barranquillero enviando periódicamente monjes y maestros y otros expertos en retiros espirituales. Hay grupos de estudio en otras partes del mundo que han pasado años solicitando el aval Para aumentar su sorpresa, también tuvo la oportunidad de recibir al poco tiempo en Barranquilla la visita de la monja Venerable Paloma Alba, directora del Centro Nargajuna, en Valencia (España), y coordinadora de la FPMT para España y América Latina, con cuyas conferencias y seminarios Terry ya se hallaba familiarizada gracias a la difusión que se ha hecho de los mismos a través de internet.

También tuvo la oportunidad de conocer personalmente al Lama Zopa Rinpoché durante un retiro en el Centro Yamantaka, en Bogotá. “Un personaje llenísimo de energía a pesar de su edad y de un evento isquémico, incansable, divertido y lleno de picardía”, dice Terry para describirlo.

Terry explica que se decidió seguir el camino de la escuela Mahayana “porque queremos desarrollar la actitud de Bodhisattva, que es la de no interesarnos únicamente en nuestra propia Iluminación sino en la de todos los seres ‘sintientes’”.

“NON PLUS ULTRA DE LA EXPLORACIÓN MENTAL” “Ayudar al prójimo a y a todos los seres vivos es un propósito que el budismo comparte con todas las religiones del mundo, indudablemente. No existe una sola religión que estimule el egoísmo y el odio hacia el prójimo”, dice Alberto Polo Leyva, quien rechaza ser llamado maestro y recuerda que él es sólo un facilitador para el Grupo de Estudio.

Sin embargo, considera que la práctica de la meditación, tal como la enseña el budismo, representa “el Non Plus Ultra de la exploración de la mente”.

“No hay una sola experiencia mundana, ni los estudios ni los viajes, ni el matrimonio ni la paternidad, de la que yo pueda decir que me ha hecho mejor persona ni en una milésima parte”, dice Alberto. “Lo único lo ha logrado ha sido la meditación”, añade, observando que “es sólo un poquito, pero es irrefutable”.

Economista de la Universidad de Los Andes de 41 años pero dedicado por el momento a los idiomas y a la implementación de software para la compañía de transporte familiar, este budista barranquillero no admite que exista una religión superior a otra en cuanto a las posibilidades de realización espiritual. Recuerda a su abuela, mujer que falleció en olor a santidad y cuya bondad y auténtica práctica de los preceptos católicos marcó profundamente a Alberto desde su niñez. “He conocido a pocas personas tan espirituales como ella”, recalca.

La temprana lectura de ‘La filosofía perenne’, ensayo de Aldous Huxley, el diálogo titulado ‘El filósofo y el monje’, publicado por el biólogo molecular francés y monje budista de la Tradición Mahayana Matthieu Ricard, a partir de las transcripciones de una charla con su propio padre, el filósofo y miembro de la Academia Francesa Jean-François Revel, la obra ‘Lo que el buda enseño’, del monje, catedrático y estadista ceilanés Walpola Rahula, y el Libro Tibetano de La Vida y La Muerte, fueron, entre otras lecturas, su introducción al budismo.

En 2008 comenzó a participar en retiros con un monje de la tradición Nyingma en Coralia, cerca de Santa Marta, y de 2012 a 2014 tuvo la oportunidad de afianzar su formación académica budista al estudiar en Río de Janeiro los tratados básicos sobre la mente y el texto ‘La Divina Joya de la Liberación’, bajo la guía de monjes de la escuela tibetana Karma Kagyu (también conocida como El Linaje Oral).

Luego de su regreso a Barranquilla descubre que Terry Colmenares ha obtenido el auspicio de la FPMT y se une a la empresa espiritual, convirtiéndose en facilitador y comentarista —con la cercana asistencia de Terry— de las lecturas de los “módulos” o cursos indicados para estudio por la fundación.

“Es una oportunidad increíble”, comenta Alberto, quien ve abiertas las oportunidades para que el grupo se transforme en un centro budista que permita incluir a Barranquilla en la ruta de los maestros itinerantes que por el momento suelen limitarse a incluir a Bogotá.

PAZ, CONCIENCIA, ECUANIMIDAD La artista, profesora de arte y de idiomas Susie Bojanini “tomó refugio” en el budismo (es decir, se convirtió) durante la visita que hizo el Lama Zopa Rinpoché en septiembre de 2015, durante la única visita que el director de la FPMT ha hecho a este país, y considera un honor que éste sea su maestro al mismo tiempo que la persona encargada de autorizar el grupo de estudio al cual pertenece.

“Llegué a esto tras cinco años de estudios y retiros, a pesar de tener un hogar de formación católica con tres niños”. Hoy opina que en aquella etapa (durante la cual amigos y parientes pensaron que “me estaba volviendo loca”) fue precisamente “el caos matrimonial” que acabó con su relación de pareja lo que le hizo darse cuenta de la necesidad de un cambio. “Y, afortunadamente, lo encontré en el budismo”, comenta.

“Paz, conciencia, ecuanimidad, eso es lo que han traído el budismo y la meditación a mi vida”, declara.

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