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ORÍGENES DE LA LITERATURA ERÓTICA

* A Eros no solo se le señala como generador del erotismo, sino también de la literatura morbosa, sicalíptica y pornográfica.

“Y mientras, las queridas

tendidas en los lechos, sin

chales en los pechos y flojo

el cinturón, mostrando sus

encantos, sin orden el

cabello, al aire el muslo

bello en plena convulsión”.

La Desesperación | Atribuido a Espronceda


Cada vez que hablemos de Literatura Erótica, es necesario escarbar el tiempo y buscar sus orígenes en las antiguas Mitologías, en los dioses, especialmente en Eros (Cupido, nombre Latino), que según algunos mitólogos es el hijo de los amores infieles de Venus con el prepotente Marte, Dios de la Guerra. En Teogonías[1] más antiguas es conocido como un dios nacido a la par de Gea y salido directamente del Caos. Inicialmente fue adorado en Tespias, en forma de una piedra bruta. Eros es el dios del Amor. Su personalidad, muy variada, ha evolucionado grandemente desde la era arcaica hasta la época alejandrina y romana.


Aunque otros investigadores sobre los orígenes de la Literatura Erótica difieren en sus orígenes, pues algunos consideran que ésta tuvo sus inicios solo a partir del siglo XII cuando los poetas con sus cantos y rimas enaltecen el amor y las virtudes de la mujer.


Es importante decir que es en los versos y escritos de los poetas, que el dios Eros ha ido adquiriendo su fisonomía tradicional. Se le representa como un Nino, con frecuencia alado, pero muchas veces sin alas, que se divierte llevando el desasosiego a los corazones. O bien los inflama con su antorcha o los hiere con sus flechas. Sus intervenciones son innumerables. En las antiguas Mitologías, no hubo dios, diosa, ninfa, ninfa, náyade, héroe o sátiro, que no se rindiera al hechizo de sus flechas. Fueron tan precisas e impactante los venablos que lanzaba Eros que no hubo Dios que no perdiera la cabeza frente al embrujo del candente torpedo.


Los poetas alejandrinos gustan de presentarlo jugando a las nueces —los equivalentes antiguos de los bolos— con niños divinos, especialmente Ganimedes, disputando con ellos o con su hermano Anteros. Inventan escenas infantiles que cuadran con el carácter del dios: Eros castigado, sufriendo una penitencia impuesta por su madre; Eros herido por haber cogido rosas sin reparar en las espinas, etc.


Mitologías más recientes presentan a Eros, el dios que origina la Poesía Erótica, como un niño alado con una venda en los ojos símbolo de que el amor es ciego. Ejemplo de esa situación los encontramos en los libros de la Mitología antigua. La reina Pasifae, esposa del Rey Minos, en la Isla de Creta, se enamora del Toro sagrado, hijo de Poseidón el Dios de los Mares. De Ese connubio extraño nace el Minotauro. Otra versión, respecto a lo anterior dice, que la reina Pasifae era una casquivana y tenía un amante que se llamaba Tauro. De allí que cuando tuvo el hijo, no se sabía si era hijo de Minos o hijo de Tauro, y los habitantes de Creta lo llamaron 'Minotauro'. En las antiguas Mitologías Minos aparece como el Primer Cornudo de la Historia.


Un segundo ejemplo que podemos señalar de la Mitología es el caso de Afrodita, la diosa que nació de la sangre del cerebro de Cronos cuando su cuerpo cayó en el mar. Afrodita, diosa de la belleza y del amor, también sufre el hechizo de Eros, pues a pesar de que es perseguida por Titanes, Cíclopes, Dioses y Héroes, se enamoró de Vulcano (Hefestos), dios, cojo, tuerto, deforme y feo que vivía en el Volcán Etna donde tenía la fragua en la que hacía las armas de los dioses.

Es importante decir que es en los versos y escritos de los poetas, que el dios Eros ha ido adquiriendo su fisonomía tradicional.

En antiguos papiros egipcios, según la arqueología, se encuentran referencias de literatura erótica. No obstante, es en la antigua Grecia donde se origina este género. Lisístrata[2], 400 años antes de J.C. del comediógrafo Aristófanes es la primera obra completa que inaugura la Literatura Erótica.

Eros en la Literatura

A Eros no solo se le señala como generador del erotismo, sino también de la literatura morbosa, sicalíptica y pornográfica, estableciéndose unos elementos característicos de cada una de ellas.


Aunque la Literatura erótica, ha cobrado un auge inusitado en los últimos tiempos, sus orígenes se remontan a los primeros escritos conocidos hasta hoy tales como Teogonías, Iliada, Odisea, y toda esa gama de obras literarias que han hecho un largo recorrido a través de las etapas del tiempo, siempre dejando una huella en cada época y momento, unas veces como poema, otras como prosa y también en el teatro.


Generalmente se considera como Literatura Pornográfica, todo escrito en prosa o versificada, que describe los placeres carnales, que buscan generar en el lector fruición o morbosidad. No obstante, todo lo que es erótico siempre lleva el morbo como ingrediente. De allí que es difícil distinguir la diferencia entre cada uno de los términos. Otro tanto sucede con lo erótico y lo obsceno.


Cabe anotar que la mayoría de movimientos eróticos que se dieron en el mundo moderno, comienza en el Siglo XVII, en ciudades como Ámsterdam y otras, donde comienzan a circular obras que eran distribuidas en cuadernillos que eran perseguidos por las autoridades y la Iglesia Católica y Anglicana, que consideraron que esos escritos eran producto del demonio.


El Satiricón de Petronio, que podría considerarse como una obra de carácter satírica, realmente no se opone a la clase de novelas llamadas eróticas. El autor narra las aventuras de tres jóvenes y un anciano poeta, tomando algunos elementos de narradores anteriores. En cierto sentido podría considerarse una obra inicial de la incipiente narrativa erótica griega de hace más o menos 2500 años. En el Satiricón los amores están idealizados y Eros vence siempre por encima de todos los obstáculos.


En este campo de la salvaje pornografía, quizás quien se sienta en el trono es el Marqués de Sade[3]. En sus escritos la mujer no es un ser amado sino despreciable. Su obra no solo fue censurada y proscrita, sino que fue borrada de toda balda y anaquel en donde estuviese su nombre. Sade realmente fue un depravado con la palabra que arrasó con la belleza del erotismo.


En tiempos de la Ilustración, la literatura pornográfica adquiere inmensa difusión. Los libres pensadores tomaron la pornografía como medio de crítica y sátira social. Esta situación se extendió a otras esferas de la creación, especialmente en la pintura. Fue objeto de pornografía los miembros del Clero católico, que vieron una manera de generar una crítica en medio de la morbosidad.


En todo caso, con contadas excepciones, la mayoría de obras clásicas de la Literatura Universal, llevan inmersas en sus páginas, relatos eróticos, que son esenciales en el argumento de la obra.


LITERATURA SICALÍPTICA

El término sicalíptico, acuñado en España, específicamente en Madrid, se utilizó para anunciar la presentación de una obra pornográfica. Según Joan Corominas, el término sicalíptico proviene de las palabras griegas sỹkon, que traduce 'higo, vulva" y aleiptikós, que se traduce como ‘masajeador’ y apareció por primera vez en 1902, en que se anunciaba la presentación de una comedia. Toda obra que sea calificada como sicalíptica, es obscena, vulgar, libidinosa o lasciva.


LITERATURA PORNOGRÁFICA

“Sobre la hierba alegre allí tirada

la mozalbete piensa en el sueño de la tarde

la cosa entre sus piernas está que arde

mientras inocente espera la estocada”.

Poema Medieval


Se caracteriza porque centra su tema en las relaciones sexuales y utiliza toda clase de elementos para llevar al lector a la morbosidad. El término Pornografía procede del griego phorne: prostituta y graphos, escritura. El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, define el término ‘pornografía’ en tres acepciones: 1ª. “Tratado de la Prostitución”. 2ª. Acepción, refiriéndose a las obras literarias dice: “carácter obsceno de obras literarias o artísticas” y 3ª Acepción: “Obra literaria o artística que tiene esa condición”.


Es importante anotar que lo pornográfico en la obra literaria o artística, depende quizás de la censura que se emita sobre tal elemento, que es lo que lleva a la gente a su lectura y observación.


MUESTRA DE POEMAS ERÓTICOS


Sobre la frustración de una coqueta:


A UNA COQUETA

Soneto [4]

Gitasteme a las doce, Margarita,

Y tarde sin querer y fui a la una,

Y no tuve en verdad poca fortuna

Al hallar en tu casa otra visita.


Dieron luego las dos... tú estabas frita,

Y era muy natural sin duda alguna,

Pues llego en ocasión tan oportuna

Otro galán a quien le diste cita.


Entro el cuarto a las tres.... ¡Válgame el cielo!

Los cuatro te observamos y te vimos

Con los ojos clavados en el suelo.


Nos miramos después y nos reímos,

Y creció con razón tu desconsuelo

Cuando de ti a la vez nos despedimos.


Boda Negra, poema de Julio Flórez, sobre el erotismo necrofílico.


BODA NEGRA (de Mi Retiro y Otros Poemas) Oye la historia que contóme un día el viejo enterrador de la comarca: era un amante a quien por suerte impía su dulce bien le arrebató la parca. Todas las noches iba al cementerio a visitar la tumba de la hermosa; la gente murmuraba con misterio: es un muerto escapado de la fosa. En una horrenda noche hizo pedazos el mármol de la tumba abandonada, cavó la tierra... y se llevó en los brazos el rígido esqueleto de la amada. Y allá en la oscura habitación sombría, de un cirio fúnebre a la llama incierta, dejó a su lado la osamenta fría y celebró sus bodas con la muerta. Ató con cintas los desnudos huesos, el yerto cráneo coronó de flores, la horrible boca le cubrió de besos y le contó sonriendo sus amores. Llevó a la novia al tálamo mullido, se acostó junto a ella enamorado, y para siempre se quedó dormido al esqueleto rígido abrazado.


Soneto que describe un polvo en medio del bosque

Anónimo

Manuscrito de 1610


El Olivo del amor


Debajo de un olivo fructuoso por do se van mil vides retorciendo, con gran lujuria vide estar hodiendo a una dama un galán furioso.


Ella los pies al cielo luminoso tiene, con que en los lomos le va hiriendo, y con dulces meneos va haciendo se encienda más el fuego lujurioso.


Y al derramar la esperma y regucijo, dijo el galán: "Mi vida, pues acabo, si puedes di aceituna" y quedó mudo.


Ella, que sin compás menea el rabo, “Acei..., acei..., acei..., aceite” dijo, que decir “Aceituna” nunca pudo.


A continuación, cuatro sonetos eróticos sobre un mismo tema y del mismo autor, en donde refleja una situación con intervalos de más cincuenta años.


Ciro Mendía


El ángel de la Guarda


El Ex voto[5]

Siempre cuando en su alcoba perfumada

la amada desnudarse pretendía

el ángel de la guarda se salía

un momento del cuarto de la amada.


De la vecina estancia distinguía

con el placer de un alma enamorada

el fru fru de la seda libertada

de aquella blanca y dulce tiranía.


Una noche el buen ángel, al ocaso

en un espejo contempló desnudo

aquel carnal poema… y paso a paso


en amorosa complacencia

fue hasta la luna de cristal

y pudo dejar allí el exvoto de su beso.


Ciro Mendía


II. El Pecado del ángel

(1924)

Siempre cuando en su alcoba perfumada

la amada desnudarse pretendía

el ángel de la guarda se salía

un momento del cuarto de la amada.


De la vecina estancia distinguía

con el placer de un alma enamorada

el ruido de la seda libertada

de aquella blanca y dulce tiranía.


Una noche el buen ángel de repente

en el espejo vio las maravillas

de aquel desnudo cuerpo transparente


y al sentir que en pasión se iba abrasando

cayó como un esclavo de rodillas

ante la luna de cristal llorando.



Ciro Mendía

III. Picardía Angelical

(1969)


Siempre cuando la amada resolvía

desnudarse y al lecho irse cansada

el ángel de la guarda ¡que bobada!,

de la alcoba al momento se salía.


Loco por ver la desnudez rosada,

mirar por las rendijas solo hacía

y si caer las ropas el oía

lucía al punto un ala chamuscada.


Cierta noche aquel ángel inocente

en un espejo vio desnudo ardiente

ese cuerpo de Venus dominguera


y del amor oyendo su consejo

esperó que la amada se durmiera

tornó a la alcoba y se llevó el espejo.


Ciro Mendía

IV. Dulce Compañía

(1969) [6]


Al acostarse hoy la colegiala

vestida por tocarle dormir sola

la mira el ángel menear la cola

y solo piensa en arrastrarle el ala.


Quedando el ángel en la pura bola

al arrojar sus ropas a la sala

se recuesta al rincón de la chavala

queriéndole quitar la camisola.


Toda la noche estuvo la mozuela

hasta que le hizo desear la pila

a nuestro ángel dándole candela


y en el espejo vio nuestra pupila

que el ángel no era un ángel de vitela

sino don Ángel de Jesús Arcila.


Diego Hurtado de Mendoza

Hacia 1570

____________


Diana

Señora la del arco y las saetas, que anda siempre cazando en despoblado, dígame, por su vida, ¿no ha tipado quien le meta las manos a las tetas?


Andando entre las selvas más secretas corriendo tras algún corzo o venado ¿no ha habido algún pastor desvergonzado que le enseñe el son de las gambetas?


Hará unos milagrones y asquecillos diciendo que a una diosa consagrada nadie se atreverá, siendo tan casta.


Allá para sus ninfas eso basta, mas acá para el vulgo ¡por Dios, nada! que quienquiera se pasa dos gritillos.


Francisco de Quevedo y Villegas

(1580-1645)

____________


El Raspado

Rapándoselo estaba cierta hermosa, hasta el ombligo toda arremangada, las piernas muy abiertas, y asentada en una silla ancha y espaciosa.


Mirándoselo estaba muy gozosa, después que ya quedó muy bien rapada, y estándose burlando, descuidada, metióse el dedo dentro de la cosa. Y como menease las caderas, al usado señuelo respondiendo, un cierto saborcillo le dio luego. Mas como conoció no ser de veras, dijo: «¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo? Que no es ésta la leña deste fuego».


Conclusión

La Literatura erótica, sicalíptica, morbosa, pornográfica, lasciva o libidinosa, siempre busca crear una alteración en el espíritu de la persona humana. Una cualidad de esta clase de literatura es que la mayoría de las veces, está escrita en metáforas y otras figuras literarias que encierran el objetivo de ella y que puede ser interpretada de mil modos.

En Colombia por donde uno mete las narices asoma un relato, poema u otra creación erótica que a veces trata de sobrepasar los linderos de lo romántico para llegar a lo libidinoso, sicalíptico o morboso.


En conclusión, la literatura, llámese erótica o morbosa, no tiene ninguna diferencia con la romántica, lasciva o sicalíptica, pues su objetivo siempre va dirigido a despertar el alma erótica de quien la lee o escucha, porque el erotismo es un elemento esencial e inmerso en la vida humana.

Cartagena de Indias


_________________ [1] Hesíodo, posiblemente publicada hace 2800 años. [2] Lisístrata: La que disuelve el ejército. Comedia de Aristófanes, del siglo IV antes de J.C. [3] Pasó 13 años en la cárcel de Vincennes y en La Bastilla. Allí escribió Los 120 días de Sodoma. [4] Manuel Azcutia: ¡Sopla que quema! - Madrid, 1846. [5] Ciro Mendía: primera versión publicada en 1922 [6] Muchos investigadores ponen en duda la autoría de Ciro Mendía en este soneto.

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