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Francisco Tulande: Premio Nacional de Crónica CIUDAD PAZ

August 23, 2018

En acto celebrado en el Teatro Adolfo Mejía, en Cartagena, fueron entregado el Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz, en el marco de la instalación del Parlamento Internacional de Escritores.

 

El Primer Puesto del Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz fue otorgado a José Francisco Tulande Camero (en el centro), por su crónica 'Gustavo Rojas: el navegante que ancló en la paz'; el segundo puesto a Nazly Mulford Romanos (a la izquierda), por su crónica 'Villa María Selene: un barrio bajo su amparo'; y a Ruth Angélica Blanco Ríos (a la derecha), por su crónica 'El Nobel de Paz que nació entre fusiles que desangraron el Carare'; el Premio Especial de Lectores a Félix José Manzur Jattin (Córdoba), por su crónica 'En América, la esperanza es lo último que se pierde', y el Premio Joven Cronista a Sara Juliana Zuluaga García (Quindío), por su trabajo 'Lechería Narváez. Una crónica sobre los testigos'.

 

Durante el evento le fue entregada una placa de reconocimiento por su labor en pro de la difusión de la cultura al catedrático y escritor Joce Guillermo Daniels García.

 

ACTA DEL JURADO

“La crónica es la novela de la realidad”, dijo Gabriel García Márquez durante entrevista concedida a El Espectador, en 1991.

 

Eso pensamos en CIUDAD PAZ. Una crónica puede ser la novela de esta realidad colombiana a la que le parece esquiva transitar del dolor y la rabia a la tranquilidad, de la violencia soterrada a la paz en el corazón, en el barrio, en el país. La crónica nos podría permitir conocer esas realidades que no llegaron a titulares de periódicos o de informativos radiales, digitales o televisivos. Porque nuestra historia, que es más que cada noticia leída o escuchada, está por ser contada en sus justas proporciones.

 

Creemos que el trasegar cotidiano absorbe la verdadera realidad de los hechos. Martín Caparrrós sostiene, en texto publicado en la revista Anfibia, que “la información postula –impone– una idea del mundo: un modelo de mundo en el que importan esos pocos. Una política del mundo. Lacrónica se rebela contra eso –cuando intenta mostrar, en sus historias–, las vidas de todos, de cualquiera: lo que les pasa a los que también podrían ser sus lectores. Lacrónica es una forma de pararse frente a la información y su política del mundo: una manera de decir el mundo también puede ser otro. Lacrónica es –ya era tiempo de empezar a decirlo– política”.

 

Y agrega que la premisa del periodismo narrativo “es sencilla: aprender a pensar un reportaje, una entrevista como un relato; tratar de usar las herramientas del relato para mejorar la descripción del mundo que hacemos en los textos periodísticos. Robarle a la novela, al cuento, al ensayo, a la poesía lo que se pueda para contar mejor”.

 

La palabra –como herramienta fundamental en la búsqueda de la paz– es clave para visibilizar los esfuerzos cotidianos de hombres y mujeres comprometidos con la reconstrucción del tejido social en aras de lograr una Colombia incluyente, tolerante, justa, equitativa y respetuosa de los derechos de todos y todas.

 

En estudio realizado por CIUDAD PAZ hace casi dos años se evidenciaron las falencias que enfrentan quienes  a  diario  ejercen el oficio de periodista.  Los  reporteros  de  hoy  padecen  salarios  inequitativos –cuando existen, porque hoy impera el ‘pago por cupos publicitarios’, falta de preparación y actualización, y, sobre todo, trato inhumano. Boris Muñoz, reconocen en diálogo con Radar, en Nueva York: “Los periódicos han priorizado el equipamiento material e industrial, pero han invertido muy poco en la formación de los periodistas. La calidad de la noticia se ha perdido por culpa de la competencia, la rapidez y la magnificación de la primicia”.

 

En el Premio Nacional de Crónica, convocado por la Revista CIUDAD PAZ y PRODIGNIDAD, podían participar periodistas, comunicadores sociales y escritores –nacionales y extranjeros– residentes en el país.

 

Atendieron la convocatoria 97 autores de diferentes regiones de Colombia y del exterior. Cuatro de ellos, aun cuando sus trabajos participantes se caracterizaban por su rigor periodístico y creatividad, no fueron tenidos en cuenta, ya que sus autores residen fuera del país.

 

El jurado recibió para evaluación 10 crónicas finalistas, luego de preselección efectuada por el equipo editorial de CIUDAD PAZ.

 

El jurado del Premio Nacional de Crónica CIUDAD PAZ –integrado por los periodistas Sergio Ocampo Madrid, Carmen Peña Visbal, Fernando Martínez Cure e Isis Beleño Rodríguez– valoraron la selección de las historias, teniendo en cuenta que una de las mayores habilidades de un cronista es poder ver una buena historia donde los demás observan cotidianidad.

 

Los finalistas –a quienes felicitamos por su talento, y sobre todo por el respeto con el que trataron los temas sobre los que escribieron, y el amor que le dieron a sus personajes– son:

Los jurados consideramos que leer las historias diarias extraordinarias nos permitió disfrutar las diversas narrativas al tiempo que nos ayudó a entender mejor la realidad del país, que –como cualquier buena crónica– plantean un meta-discurso, en este caso, sobre la zozobra con la que vivimos en Colombia.

 

Al final son premiadas cinco crónicas. Una por ser la más leída, apoyada y comentada por lectores de nuestra página web (www.ciudadpaz.com) y nuestras redes sociales: Facebook (página –Ciudad Paz– y Fanpage –Revista Ciudad Paz–), Instagram –ciudadpaz–, Twitter –@CiudadPaz_co– y demás; a Joven Cronista y a los tres ganadores del Premio Nacional de Crónica. Es de anotar que hubo empate en la votación por segundo puesto.

 

Las crónicas ganadoras son aquellas que mejor lograron conectar las historias, con un tema más amplio, las que mejor lograron asociar lo aparentemente ordinario, con problemáticas sociales de fondo, por medio de la metáfora y representatividad de sus historias.

 

Tenemos la certeza de que en medio del complejo contexto social colombiano y la problemática que afecta a los medios de comunicación es posible soñar con un periodismo que inspire reflexión e invite a la reconciliación.

 

En consecuencia, los jurados del Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz:

  • Otorgamos el Premio Joven Cronista a Sara Juliana Zuluaga García (Quindío), por su trabajo 'Lechería Narváez. Una crónica sobre los testigos'.

Se destaca la simplicidad del relato, y la forma como la autora conduce al lector desprevenido, poco a poco, hacia el destino buscado.

  • Premio Especial de Lectores a Félix José Manzur Jattin (Córdoba), por su crónica 'En América, la esperanza es lo último que se pierde'. (En la foto a la derecha).

El autor aborda las inequidades sociales y los amores esquivos y ocultos. Obtuvo, en la página web y en las redes sociales de CIUDAD PAZ, una abrumadora acogida y respaldo por parte de los lectores.

“En el pueblo mucha gente se pudría en la miseria absoluta, unos cuantos se gloriaban en la opulencia mezquina y excluyente. Los políticos y avivatos se forraban del dinero ajeno. Las empresas públicas, después de exprimirlas, saquearlas y arruinarlas, se volvieron cloacas inservibles”.

  • Concedemos el Segundo Puesto en el Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz a Ruth Angélica Blanco Ríos (Santander), por su crónica 'El Nobel de Paz que nació entre fusiles que desangraron el Carare'.

Su crónica es un ejercicio de memoria histórica que vale la pena destacar. Periodismo vital que trae a la memoria o revela hechos de violencia que estremecieron los rincones de la Patria.

“Todo se dio una tarde de mayo de 1987, mientras 3.000 campesinos reunían a todas sus familias en la vereda La Zarca, ubicada en el municipio de Bolívar, frente al río Carare, donde flotaban los muertos que dejaron quienes mantenían a la población civil en medio de fuego cruzado en los años setenta y ochenta”.

  • Otorgamos el Segundo Puesto en el Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz a Nazly Mulford Romanos (Atlántico), por su crónica 'Villa María Selene: un barrio bajo su amparo'.

Se trata de un trabajo que aborda una problemática urbana desde la situación particular de un barrio. La cotidianidad de violencia escenificada por una lideresa social.

“Villa Selene está bajo su amparo y ojalá Amparo sea protegida por Villa Selene y todo el Universo, en este país dónde, según Indepaz, murieron ciento setenta líderes sociales durante 2017 y siguen cayendo en la profunda boca del silencio”.

  • Concedemos el Primer Puesto en el Premio Nacional de Crónica Ciudad Paz a José Francisco Tulande Camero (Bogotá DC), por su crónica 'Gustavo Rojas: el navegante que ancló en la paz'.

Es un texto melancólico, que trae escenas de la vida de una persona común que fue trastocada por la violencia. Es la mejor crónica, por tema y oficio.

“Con amargura, casi sin esperanzas, abandonó su tierra y llegó a aventurar en El Diamante. Compró un par de cerdos, gallinas y empezó a trabajar también con panales y un cultivo pequeño de uva. Enfrentaba dificultades para sacar el producto y venderlo en el pueblo. Los problemas llegaron entonces disfrazados de cultivos de coca. La región se inundó de matas de coca y sus vecinos le preguntaban por qué seguía insistiendo con cultivos tradicionales mientras la coca la pagaban a buen precio y en efectivo.

Don Gustavo aguantó la presión y se negó a sembrar coca, convencido de que “no era un buen camino”. Además, alguna vez le escuchó decir a un recolector (‘raspachín’), llegado de La Uribe, Meta, una frase que le rondó siempre la cabeza: “la plata de la coca se acaba ligero”.

 

En constancia firmamos en Bogotá DC, el 22 de agosto de 2018,

 

Sergio Ocampo Madrid, Fernando Martínez Cure, Carmen Peña Visbal, Isis Beleño Rodríguez.

 

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