“Tenemos que ser capaces de mirar a nuestra nación con optimismo”: Iván Duque


"Hoy más que nunca tenemos que ser capaces de mirar a nuestra Nación con optimismo y sin dejar de enfrentar la realidad y llamar las cosas por su nombre", sostuvo el presidente Iván Duque al asumir las riendas de la Nación.

El siguiente es el texto de su intervención en la Plaza de Bolívar:

"Colombianos:

Hoy desde esta majestuosa plaza que lleva el nombre de nuestro Libertador Simón Bolívar, quiero agradecerle a Dios y al pueblo colombiano por brindarme el honor de conducir los destinos de la Patria.

Hoy llega a la Presidencia de Colombia una nueva generación, motivada por el servicio y no por el ejercicio vanidoso del poder, comprometida con el futuro y sin anclas y prejuicios en el pasado, inspirada en la justicia social y en la seguridad como el cimiento de nuestras libertades, y dedicada a promover el entendimiento, el trabajo en equipo y la construcción de consensos. Es una generación llamada a gobernar libre de odios, de revanchas, de mezquindades y con el mandato de millones de compatriotas de hacer de nuestro país una tierra grande donde los símbolos de nuestro tricolor retomen su significado.

En alguna ocasión el célebre Darío Echandía se preguntó ¿El poder para qué? Su humildad elocuente era una invitación para reflexionar y no olvidar que gobernar es un camino que sólo deja legados cuando se cimienta en los principios. La diplomacia sin principios es hipocresía, la democracia sin principios conduce a la anarquía, la política sin principios se transforma en corrupción y el poder sin principios se transforma rápidamente en autoritarismo. Por eso quiero gobernar a Colombia con valores y principios inquebrantables, superando las divisiones de izquierda y derecha, superando con el diálogo popular los sentimientos hirsutos que invitan a la fractura social. Quiero gobernar a Colombia con el espíritu de construir y nunca destruir.

El BICENTENARIO

Este compromiso que asumo hoy está basado en nuestra historia. El próximo año estaremos celebrando el Bicentenario de la Independencia de Colombia y el nacimiento pleno de nuestra identidad republicana como Nación. Este será el gobierno del Bicentenario y todos construiremos la Colombia del Bicentenario, para lo cual, más allá de las celebraciones tradicionales, debemos hacer reflexiones profundas sobre nuestro pasado y nuestro futuro.

El Bicentenario nos debe llevar a recordar cómo nuestros Padres de la Patria fueron capaces de dejar sus egos para forjar un propósito común. La impronta imborrable de Bolívar, Santander, Sucre, Córdoba, Urdaneta, al igual que los valientes lanceros que se crecieron en la batalla de Boyacá para entregarnos la libertad, nos debe reafirmar lo grande que somos y podemos ser cuando trabajamos con objetivos compartidos. Cuando nos unimos como pueblo nada nos detiene. Cuando nos sumamos, cuando somos capaces de aportar y de hacer realidad todo lo que nos proponemos unidos, somos capaces de lograr proezas que ni siquiera el realismo mágico es capaz de imaginar.

El pasado también nos enseña que los dogmatismos pueden llevarnos a fracasos. El amanecer independentista fue opacado por la Patria Boba, y durante varias décadas de la República las guerras entre hermanos que dejaron dolor y muerte, y las rencillas de la pequeña política, trajeron consigo inestabilidad institucional y retrasos en el proceso de desarrollo.

La historia de Colombia nos deja en evidencia que somos una nación valiente, que no se amaina al primer ruido. Y por grandes que sean las adversidades es más grande nuestro deseo de progresar y de triunfar. Yo no me canso de decir que Colombia es RESILIENCIA. Hemos sido capaces de construir un vigoroso y aparato productivo en medio de tres cordilleras y difíciles laderas, hasta convertirnos en una economía pujante que el mundo reconoce y que se ha ganado el respeto de la comunidad inversionista. Hemos sido capaces de lograr que la pobreza se reduzca, que se expanda la clase media y que tengamos una cobertura de salud y educación que nos permite soñar con mejores progresos.

Y también sea esta la ocasión para destacar la valentía y el fervor de nuestras Fuerzas Militares y de Policía, que han enfrentado la crueldad de los criminales, la anarquía del terrorismo y la codicia del narcotráfico, saliendo siempre victoriosas y demostrándoles a los violentos que nunca van a ganar espacio en esta democ