‘Rebelión de las Mujeres al Poder’


Quienes hablan de equidad de género en Colombia se ufanan de cumplir la, realmente, inequitativa ‘Ley de cuotas’ establecida por la Ley 581 de 2000, por medio de la cual dispusieron que el 30 por ciento de los altos cargos públicos deberían ser ejercidos por mujeres. Primera inequidad, si tenemos en cuenta que las mujeres hemos sido y somos mayoría en Colombia.

Sin embargo, esa ley no tiene aplicación al proveer cargos en las carreras judicial y administrativa, a las que supuestamente se accede por mérito. La ‘acción afirmativa’, es decir, la expedición de la ley, sólo buscaba ‘formalizar’ el derecho a la equidad en el acceso al poder, pero no es efectiva en la práctica.

Y las mujeres somos mayoría… Y también, por obvias razones, somos mayoría al momento de estar habilitadas para ejercer el derecho al voto. En la elección presidencial, por ejemplo, 36.227.267 personas estaban habilitadas para ejercer el derecho a elegir. De esas, 18.725.205 éramos mujeres y 17.502.062, hombres.

Pero, esa mayoría que debería ser decisiva a la hora de adoptar políticas es ignorada cuando se trata de reconocer el legítimo derecho a ser elegidas.

Precisamente, en ‘cumplimiento’ de la ‘Ley de Cuotas’, los partidos, coaliciones, movimientos y grupos significativos de ciudadanos –de derecha, centro e izquierda– elaboraron sus listas a Senado y Cámara de Representantes –sorpréndanse– ‘cumpliendo la mencionada ley. Las 21 listas al Congreso incluyeron nombres de mujeres, así: para el Senado, de 994 aspirantes, 308 fueron mujeres, dos de esas fueron mujeres transgénero; y 636, hombres. Para la Cámara de Representantes, de 1.793 aspirantes, 637 fueron mujeres, y 1.156, hombres.

Los partidos políticos que más mujeres inscribieron fueron: el Liberal, 30; Opción Ciudadana y Conservador, 29; Alianza Verde, Todos somos Colombia y Cambio Radical, 27; y Lista de la Decencia, 26. Los que solo inscribieron una mujer en sus listas: MAIS y Autoridad Tradicional Casiyouren.

De las 308 aspirantes al Senado, solo 25 lograron ser elegidas; y de las 637 aspirantes a la Cámara, apenas 31 alcanzaron curules.

¿Motivo para sentir felicidad? Ninguno. Hay quienes proclaman como una victoria el que 25 mujeres fuesen elegidas este año, mientras que 23 fueron elegidas en 2014 y 17 en 2010.

Yo preguntaría ¿los partidos conformaron las listas con nombres de mujeres para cumplir la ‘Ley de Cuotas’ o para que ellas fuesen elegidas? Porque ninguna de las mujeres elegidas al Senado se encuentra entre aspirantes que más votos recibieron el 11 de marzo de 2018. En consecuencia, del total de congresistas (258) apenas 56 mujeres asumirán en julio el deber de elaborar las leyes que regirán los destinos de este país.

Igualmente, en ciertos sectores hay alegría porque “por primera vez en nuestra historia una mujer accederá a la Vicepresidencia de la República”. Ello es cierto, pero no es tanto que esa dignidad sea el techo al que las candidatas a ese cargo podían aspirar. Creo, sinceramente, que mujeres como Ángela María Robledo, Claudia López y Martha Lucía Ramírez poseen preparación suficiente y experiencia probada para ejercer el cargo nacional de mayor importancia. ¿Hay que dar gracias porque ellas –y no ellos– fueron las ‘segundas’ en las fórmulas consignadas en los tarjetones? ¿Tenemos que darles gracias porque sus partidos o movimientos fueron magnánimos al ‘dejar’ que esas mujeres acompañaran a los hombres en las justas electorales?

En reciente discusión, una amiga me decía que eso pasaba porque si las mujeres se oponían a ser ‘segundonas’ optarían por dejarlas afuera, y que “al menos tendrían la oportunidad”. Pienso que si esa es la respuesta nos merecemos la suerte de exclusión e inequidad que hemos tenido por años.

Estoy convencida de que este estado de cosas debe cambiar. ¿Qué tal si ‘nos paramos’ firmes y nos oponemos a integrar listas a corporaciones públicas en las que no se garantice la elección equitativa? ¿Qué tal si todas decimos NO a complacer electoralmente a quienes manejan los partidos y movimientos políticos? Algo así como la ‘Rebelión de las Mujeres al Poder’…

En poco meses –en 2019– se efectuarán las elecciones a Gobernación, Alcaldía, Asamblea, Concejo y Juntas Administradoras Locales. Es la oportunidad para lograr que más mujeres puedan acceder a cargos de elección popular. Es la oportunidad para hacer sentir que somos mayoría, y que esa mayoría puede ser decisoria. Es el momento para que nuestras voces sean escuchadas y tenidas en cuenta.

En 2015, en los 1.122 municipios existentes en el país apenas fueron elegidas 133 alcaldesas; y en los 32 departamentos fueron elegidas cinco gobernadoras.

Esos números deben cambiar… La historia la escribimos y la escribiremos quienes creemos que soñar con una Nación más equitativa y justa no es sólo un ejercicio retórico, sino una aspiración posible.

carmen.pena@prodignidad.con

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