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No pida regalos a un viajero

February 23, 2018

Entre tantos ires y venires he descubierto que se vuelve incómodo y hasta fastidioso que pidan regalos cuando uno viaja. Siempre hay quien –cuando se entera que harás un viaje– te hace el típico comentario "Me trae algo, ¿no…?" O, cuando ya has llegado: "¿Qué me trajo?, ¿No se le pegó ni un dulce?"

 

Aquí es cuando uno se ve llamado a sugerir con todo el cariño: No pida regalos a un viajero.

 

Quienes han viajado conocen de memoria lo que alcanza uno a rogar para que, en el viaje de regreso, las cosas que en el de ida cupieron sin problema en la maleta, ahora quepan igual, pues en un acto mágico e inentendible, la ropa parece engordar cuando de cerrar una maleta se trata. Se utilizan todos los mecanismos habidos y por haber: se enrolla cada prenda, se mete ropa entre los zapatos, se utilizan los rincones más oscuros de la maleta y que antes parecían no servir, pides que alguien se siente encima de la maleta mientras usted trata de ajustas la cremallera, o como me pasó alguna vez: bota ropa en el aeropuerto y se pone diez blusas, buzos y bufandas encima, para evitar el sobrepeso de la maleta y con él, el pago de 100 euros.

 

Así mismo, quienes han viajado saben que lo que falta es tiempo: para conocer, para descansar, para comer, para visitar en tres días los cien lugares que viste en Facebook y en los post de viajeros. Así que, señores, ese tiempo NO lo queremos gastar pagando taxis (en dólares mínimo) para ir a buscar el regalo especial que a alguien se le ocurrió pedir, o a veces, solo no se quiere cargar regalos o encargos en todo el recorrido del día y hasta llegar al hotel muy tarde en la noche. ¡Tengan consideración con el pobre viajero!

 

Y es que hay de todo...

 

Unos piden arena: ¿para qué carajos quieren arena?

 

Otros piden libros: ¿en serio creen que estando en Roma uno va a dejar de visitar la Fontana de Trevi para ir a una librería a buscar un libro que bien pueden pedir por internet? (A eso, súmele el taxi ‘en dólares mínimo’).

 

Otros piden tequila cuando se viaja a México: esta es una petición común... Pero, si usted tiene quince amigos a quienes quiere con toda su alma, ¿cargará 15 botellas de tequila, una para cada uno de ellos? Y eso, sin contar que tiene primos, hermanos y papás, ¡quienes también toman tequila! (Además, los compañeros de oficina que lo cubren mientras usted viaja, también toman tequila).

 

Hay quienes piden cervezas en lata para coleccionar: estos amigos ¿será que nunca conocieron la diversidad etílica que tiene San Andresito?

 

Si está en Italia, le piden delantales, aclarando que esperan sean finos y no un delantal cualquiera.

 

Otros piden el DVD de una película que acaban de estrenar en el país al que usted viajará, ¡como si a su país no fuese a llegar en poco tiempo! O, como si en internet no pudiera comprarla de la mejor calidad... Ahora, como uno busca que el regalo no sea muy costoso (a menos que sea para el jefe que dio el permiso, o para la pareja quién –sin poner problema por el viaje– espera cual Penélope que el viajero llegue con un regalo ESPECIAL…). Entonces, seguro buscará que la película sea una copia... no alcanzo a imaginar lo que puede suceder si la policía de otros países lo encuentra a uno ¡con una copia pirata!

 

Y así como estos, hay un resto... Piden cosas sin tener en cuenta que el viaje cuesta, que cargar cuesta, que dejar de hacer el plan de viaje con el que soñamos semanas enteras por ir a comprar encargos, cuesta.

 

Así que, hoy les invito cariñosamente a hacer un acto de contrición y pensar que el viajero, por más adinerado que parezca, ha tenido que hacer ahorros, ha tenido que cuadrar tiempos de oficina y ha tenido que dejar de hacer muchas cosas para lograr su meta de dejar todo e irse a descansar, a conocer, a comer rico, a ‘botarse’ en una playa y a hacer cualquier cosa que se le antoje, excepto, buscar encargos y regalos pesados, costosos y, a veces, medio innecesarios.

 

Posdata: por favor, pregúntese: ¿a la persona a quién usted le pidió regalos, fue una de las personas a quién usted le trajo regalos en su último viaje?

 

Sé que esto, no gustará a muchos, pero, como dijo alguien: ¡Escriba y hagamos que el mundo arda!

 

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