Defensor de derechos humanos = Militante de izquierda

November 16, 2017

No termina uno de preocuparse y de asombrarse por la clase de personas que integran el Congreso de la República. Todos los días nos dan nuevos argumentos para concluir que dicha célula legislativa requiere unos cambios profundos que deben empezar por renovar a la gran mayoría de quienes hoy son nuestros ‘HONORABLES SENADORES’ u ‘HONORABLES REPRESENTANTES’.


Pero hoy no nos vamos a referir a los constantes casos de corrupción en la que la mayoría de estos congresistas se ven involucrados día a día, ni al insaciable apetito burocrático que les caracteriza, como tampoco a sus acciones despóticas que se ven reflejadas en situaciones tan aberrantes como saber que a sus mismos funcionarios de la UTL asignada les solicitan parte de su sueldo como peaje para poder pertenecer a las mismas.


Tampoco nos vamos referir a los casos en que muchos de ellos se han visto envueltos en relaciones delictuales con grupos armados de este país que han causado dolor y muerte a muchas personas humildes en diferentes regiones.


Hoy nos vamos a referir a la actividad primigenia para la cual han sido elegidos. Esto es: legislar, en pocas palabras crear las leyes que como Estado de Derecho nos guían y permiten, supuestamente, una convivencia pacífica entre todos los habitantes de este país.


Lamentablemente, la mayoría de nuestros congresistas no realizan dicha labor con la finalidad antes mencionada y, por el contrario, debemos decir que cada vez que estos legislan lo hacen atendiendo sus particulares intereses o los intereses de los grupos de presión con los que ellos quieren estar en buenos términos y de esta forma garantizar su permanencia en el Congreso.


Toda ley o acto legislativo que pasa por la mano de esos señores siempre contendrá una agenda oculta de parte de ellos que busca su propio beneficio o el beneficio de sectores no muy santos.


En esta época, cada Ley o Acto Legislativo que es aprobado en el congreso tiene como finalidad poder asegurar a dichos parlamentarios regresar en el próximo periodo a sus curules, por tal motivo muchas de estas leyes y actos se encuentran marcadas por una demagogia y politiquería sin precedente.


Y lo aquí manifestado se ha visto de forma clara reflejado en los últimos días con lo sucedido en el Senado de la Republica en el trámite de la Ley con la cual se pretende implementar la JEP (Jurisdicción Especial para la Paz).


Partamos diciendo, que en estos últimos días la tan anhelada y buscada paz con el grupo subversivo de las FARC a estado viviendo sus horas más difíciles y que como nunca, se puede decir que, hemos estado al borde de que todo se arruine.
No es un secreto y quienes hemos estado atentos al proceso somos conocedores de que ha sido más difícil y tortuoso el proceso de implementación de los acuerdos de paz que la consecución de dicho acuerdo, que si bien tuvo sus momentos difíciles, ninguno comparado con lo sucedido en esta etapa de la implementación.


Y esto se debe a que dicha implementación se debe hacer a través de leyes, las cuales deben ser discutidas y aprobadas en el Congreso de la República y allí tenemos a unas personas pensando a todo momento y en todo instante en sus particulares intereses.


Como el interés inmediato es hacer demagogia que les permita garantizar su reelección pues bienvenida la oportunidad de torpedear la Ley de implementación de la JEP, la cual les brinda la oportunidad de ejercer nuevas presiones al gobierno y de llevar adelante discursos con una marcada base populista, veamos.


No fueron pocas las sesiones de plenaria que se frutaron en el Senado de la Republica por falta de quorum ya que a los ‘Honorables Senadores’ no se les daba la gana de reunirse para adelantar el debate de dicho proyecto de Ley, siendo conocedores que el tiempo avanzaba y que estamos a pocos días de dar por terminado el procedimiento especial de aprobación de estas leyes conocido como ‘fast track’.


Hasta los mismos senadores amigos del Gobierno no asistían al hemiciclo legislativo con el fin de no permitir que se integrara el quorum, lo que posibilitaría avanzar con el estudio del proyecto de Ley. Se rumora que esta táctica se empleó por parte de ellos con el fin de garantizar más mermelada por parte del Gobierno, mermelada que en este momento es muy necesaria por eso de los gastos recurrentes de las campañas.


Si esto lo hacían los amigos del Gobierno, qué se podía esperar de los marcados enemigos no sólo del Gobierno sino del mismo proceso de paz.


Solo la velada amenaza del Procurador General de la Nación, en el sentido de que el ausentismo parlamentario podía conducir a la pérdida de la investidura, sumado a la decisión de la Corte Constitucional de declarar exequible el acto legislativo de la JEP, logró desentrabar el proyecto en el Senado, pero en ese momento empezaron otros problemas que le aguardaban al tránsito de dicho proyecto de Ley por el Senado.


El debate se abordó con la presión por parte de algunos senadores en el sentido de que el proyecto no sería aprobado como fue presentado por el Gobierno, sino que ellos llevarían a cabo algunos cambios al mismo, situación que tuvo que ser aceptada por el Gobierno con el fin de que se iniciase el debate.


Y allí afloraron esos intereses tan particulares que mueven a muchos senadores, obligando a tener que presenciar un verdadero espectáculo politiquero y de demagogia que sólo busca satisfacer dichos intereses.


Nos vamos a referir a uno en particular que, a nuestro parecer, evidencia la lamentable preparación por parte de los senadores y como son sus intereses particulares los que los mueve al momento de legislar.


Pero antes digamos, que es un hecho público y notorio que en cumplimiento de los acuerdos de paz y siguiendo los cronogramas previamente establecidos y aceptados, una comisión especialmente creada para tal fin procedió a escoger a los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz, al igual que la escogencia de otros altos funcionarios que en desarrollo de dichos acuerdos deberán en los próximos años adelantar labores muy importantes en el marco de la consolidación del proceso.


Para el momento de la escogencia de dichos magistrados se tenían claras las inhabilidades e incompatibilidades que no les permitían a algunas personas que estuviesen incurso en las mismas participar en dicho proceso de selección.


Dichas inhabilidades e incompatibilidades estaban previamente establecidas en la Constitución como en la Ley y son iguales a las que se tienen para poder acceder a cargos de magistrados en las jurisdicciones ordinarias de nuestro país. 


No es un secreto que varias de las personas que fueron nombradas como Magistrados de la JEP, no son de la querencia de algunos políticos, y el principal argumento en contra de estos es que pertenecen movimientos o son de ideología de izquierda.
Pues bien, con base en dicha argumentación a última hora y ya elegidos dichos Magistrados los Senadores en el estudio del proyecto de la ley que implementa la JEP no tuvieron ningún reparo de incluir un artículo en dicho proyecto que contiene nuevas inhabilidades para aquellas personas que quieran acceder a dichos puestos de Magistrados.


Y acá viene lo verdaderamente bochornoso e inaceptable de que ocurra en un medio como el senado de un país, y es la argumentación que se utilizó como base para sustentar estas nuevas inhabilidades.


Se dijo por parte de los senadores proponentes de esta modificación que quienes ejercieran actividades de defensa de los derechos humanos y perteneciesen a ONG’s que tuvieran como actividad principal la defensa de dichos derechos humanos eran personas con marcada ideología de izquierda y con por tanto no podían ejercer como Magistrados de la JEP.


Es la más aberrante y disparatada analogía que se pueda realizar y mucho más grave que provenga de la ‘inteligencia’ de nuestros senadores, el querer equiparar la defensa de los derechos humanos a la militancia en la ideología de izquierda, nadie en su sano juicio puede pensar que la realización de una determinada actividad puede llevar a concluir que esa persona ya profesa una ideología en particular.


Si ser defensor de los derechos humanos lo marca a uno como de izquierda, déjenme decirles que soy de izquierda, y que nada importa que haya militado en el partido conservador colombiano del cual en representación de este fui concejal en algún momento de mi vida en mi Ciudad de origen.


Es absurdo que un grupo de senadores quieran imponer esta clase de analogías con el único fin de impedir que unas determinadas personas puedan posesionarse como Magistrados en dicha Jurisdicción, eso sin entrar a analizar que es una inhabilidad creada con posterioridad a la elección de estas.


Aceptar este adefesio legislativo, sería tanto como admitir que el año entrante entre el momento en que se elija al próximo o a la próxima presidente, y el momento de su posesión el senado tramite una ley en la cual se establezca una inhabilidad por ejemplo de este calibre: “no podrá ser presidente aquella persona a la que falten algunos dedos de su mano…o no podar ser presidente aquella persona que tenga como pareja sexual a alguien de su mismo sexo... o no podrá ser presidente el que haya señalado Uribe”.


Pero como están las cosas, tal vez suceda.
@DAGRAMAR2010

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