'La paz no tiene marcha atrás': Santos


Mañana se cumplen seis meses después de haber firmado allá en el Teatro Colón el Acuerdo de Paz con las Farc. Seis meses.

Ayer terminé de firmar los decretos a través de los cuales se viene cumpliendo el compromiso del Gobierno, del Estado colombiano, para implementar estos acuerdos. Firmamos varios decretos ciñéndonos a las leyes, al espíritu de las facultades, para no abusar de ellas, pero al mismo tiempo, conscientes de la necesidad de ir cumpliendo con estos acuerdos.

Firmamos decretos que tienen una gran trascendencia y tendrán una gran trascendencia en la vida nacional, sobre todo en la vida del campo colombiano. Ustedes conocen mi visión, lo que queremos dejarles a las próximas generaciones. Un país en paz, un país con más justicia social, más equitativo. Un país mejor educado. Y si queremos lograr eso, la paz y un país más equitativo, necesariamente tenemos que concentrarnos en donde está la pobreza y el atraso, que es el campo colombiano, que ha sido abandonando por el Estado prácticamente desde el inicio de nuestra vida republicana.

Por eso en el acuerdo, el punto número uno se denominó desarrollo rural integral, para que todos los colombianos dirijamos nuestros esfuerzos, enfoquemos nuestra mirada en el campo, donde además hay un potencial enorme. Enorme. Yo volaba ahora en el helicóptero y veía este departamento del Guaviare, querido Gobernador (Jesús Echeverri). Aquí está todo por hacer, como está todo por hacer en más de la mitad de Colombia. El campo colombiano es un potencial que los colombianos debemos entender y trabajar juntos para realizarlo. El mundo entero –el mundo entero– está preocupado por ver de dónde vienen los alimentos del futuro. La China, en la India, en Indonesia, hoy están analizando dónde vamos a poder producir los alimentos para alimentar nuestras poblaciones. Colombia es uno de esos países privilegiados, señalados inclusive por la FAO, uno de los pocos países que tienen un potencial enorme para convertirse en una despensa para el mundo entero, en una fuente de progreso y de bienestar. Y eso es lo que tenemos que hacer los colombianos. Convertir nuestro campo en una despensa, en una fuente de progreso, de desarrollo, de bienestar para sus pobladores, para todos los colombianos. Por eso, entre los decretos que firmamos, está el decreto por ejemplo que tiene que ver con el tema de las tierras. Las tierras. Alrededor de las tierras fue que se originó este conflicto armado. Las tierras han sido siempre motivo de discordia, motivo de conflicto. Pero eso lo podemos dejar atrás. Y espero que lo dejemos atrás. Lo que hemos firmado, a lo que nos hemos comprometido, es precisamente a que las tierras dejen de ser un conflicto y se conviertan en una oportunidad. Porque hay campo para todos. Afortunadamente Colombia tiene un territorio donde nos permite decir, hay campo para todos. Uno de los decretos que firmé, que tiene que ver con el tema de las tierras, permite el registro para que los pequeños campesinos puedan ser priorizados. Es un paso importantísimo para poder desarrollar el campo como debe ser. Con la debida titulación, con la debida ayuda del Estado. Ese mismo decreto crea el Fondo de Tierras, un fondo para darles precisamente a los campesinos que no tienen tierra, darles tierra. A los que tienen muy poca, darles más. Acceso a la tierra. Y también la forma de administrar la tierra. Ese mismo decreto tiene un procedimiento –óigase bien–, un procedimiento para titular que recorta en forma dramática los tiempos. Hoy en día, hasta el día de ayer, un proceso de titulación de tierras a cualquier persona, cualquier campesino, se podía demorar hasta 15 años, 15 años, de una oficina a otra, de una burocracia a otra y se demoraban en promedio 15 años. Lo que acabamos de convertir en ley de la República –porque estos decretos tienen fuerza de ley–, es que de 15 años, ese procedimiento se recorta a seis. Seis meses. Vamos también a disminuir y a reducir de 52 procedimientos, 52 caminos que había para la titulación de tierras, 52 formas, a una sola, para simplificar, para facilitar que los campesinos tengan la propiedad, el titulo sobre sus tierras. Cada entrega a los campesinos de su tierra no será simplemente aquí está su tierra. Va acompañada de un proyecto productivo. Para que esa tierra le permita a ese campesino tener un ingreso digno, una vida digna. Y todo esto se hace desde un principio fundamental. Se respeta –óigase bien–, se respeta el principio de la propiedad privada. Aquí no vamos a arrasar, no vamos a expropiar a nadie, a menos de que haya conseguido su tierra por una forma ilícita. Aquí se va a respetar la propiedad privada. Eso nos va permitir una verdadera revolución en nuestro campo. Ponerlo a producir y a producir bien, de forma equitativa. Y dentro de ese programa está uno muy importante que fue otro de los acuerdos que firmamos con las Farc, el de la sustitución de la coca, de los cultivos ilícitos por cultivos lícitos. Es un punto muy importante, muy importante, que en forma conjunta vamos a desarrollar, estamos desarrollando y vamos a sacar adelante. Con la mayoría de los campesinos dedicados al cultivo de la coca con los que yo he hablado, me han dicho Presidente, si nos dan una alternativa a esta producción de coca, que nos permita vivir dignamente, nosotros abandonamos ese cultivo. ¿Por qué? Me lo dicen las madres. Porque el narcotráfico les trae a las comunidades violencia, dolor. El narcotráfico ha sido una de las fuentes de financiación de toda esta violencia que hemos vivido durante los últimos 40, 50 años. Y por eso reemplazar el narcotráfico, reemplazar los cultivos ilícitos por cultivos lícitos, es un paso importantísimo para poder también desarrollar el campo en forma debida, en forma correcta.

Y Jorge Eliecer me decía al principio, en una forma improvisada, que no les gusta. Y le encuentro toda la razón, que a los campesinos cocaleros, los que siembran la coca, los que cultivan la coca, que no les digan que son narcotraficantes. Los narcotraficantes son los que intermedian de esa hoja de coca, allá el consumo que envenena nuestro niños y los niños del mundo entero. Esos son los narcotraficantes, no los campesinos. Y por eso este programa que acordamos con las Farc se va a concentrar en esos campesinos, para darles una alternativa mejor. Y seguiremos combatiendo el resto de la cadena. A los narcotraficantes, a los que realmente se lucran de este negocio, con ellos seremos implacables. Y seguiremos siendo implacables. Pero con los campesinos, les vamos a dar una mejor alternativa. Y de esto se trata el evento de hoy, que hemos repetido en otras veredas del país, donde se están firmando estos acuerdos con las comunidades para la sustitución de cultivos ilícitos. Hoy estamos en esta vereda de Charras. Una vereda que no ha tenido la exposición mediática de otras veredas, pero ha sufrido la inclemencia de la violencia y de la guerra como muchísimas otras veredas de nuestro país. Han sido víctimas de los paramilitares, víctimas de la guerrilla y hay muchos desaparecidos por esta zona. Muchos. Inclusive me dicen que la violencia se ensañó en contra de las mujeres. Que aquí hay más viudos que viudas. E inclusive, aquí como en muchas otras veredas del país, por mucho tiempo la coca era la moneda oficial. Se hacía mercado con coca.

Que quería comprar una libra de arroz un gramo de coca. Una libra de carne, dos gramos de coca. Eso sucedía en muchas veredas de este país.

Por eso aquí saben la importancia de lo que estamos haciendo. Han sufrido la violencia producto, entre otras, del narcotráfico, que los convirtió –y en eso estamos de acuerdo– en víctimas. Y por eso hoy tenemos la inmensa oportunidad de cambiar esa situación.

Y al cambiar esa situación viene algo que no ha estado presente en veredas como en la que estamos, de Charras, y tantas veredas del campo colombiano. Que el Estado haga presencia con lo que el Estado debe traer a todas las zonas del país: desarrollo, carreteras, hospitales, colegios, proyectos productivos. La paz nos va a permitir que el Estado llegue a muchas veredas donde, por razón del conflicto, el Estado no estaba presente. Y el Estado se va a concentrar y va a priorizar unas zonas del país. Las zonas donde por ejemplo se va a hacer la sustitución de cultivos, van a ser una prioridad.

Este proceso ha sido un proceso difícil. La propia negociación para poner fin al conflicto fue un esfuerzo monumental de las dos partes, del Gobierno, de las Farc. Y logramos finalmente, firmar ese acuerdo hace seis meses.

Y estamos en este momento iniciando ese otro proceso, que va a ser igualmente o más difícil, que es la construcción misma de la paz.

Eso no se hace de un día para otro. Eso se hace con perseverancia, con consistencia y con la unidad de todos. Yo asimilo ese proceso como la construcción de una catedral, ladrillo por ladrillo. Donde todos tienen que ayudar a que quede bien cimentado, con bases sólidas. Y a eso me he dedicado y le dedicaré el resto de mi Gobierno y el resto de mi vida. Porque no hay nada más sublime, más importante para cualquier país, cualquier comunidad, que poder vivir en paz.

Nada más importante, repito, para cualquier país, cualquier comunidad que poder vivir en paz. Eso nos lo ha enseñado la historia. Y ahora que tenemos esa posibilidad pues tenemos que hacerla efectiva. Y por eso todos estos procesos requieren del aporte de todos. Este proceso por ejemplo de sustitución de los cultivos ilícitos por cultivos lícitos, no lo puede hacer el Gobierno solo. Hemos fracasado en ese intento de la fumigación y la erradicación forzosa.

Por eso ahora tenemos una oportunidad única, por primera vez, gracias a la paz, de hacerlo de la mano con las comunidades, de los campesinos, voluntariamente. Y sobre todo, reemplazando la coca por cultivos lícitos. Para que la solución sea permanente, duradera, estructural. Pero eso requiere la ayuda de todos, el aporte de todos. Y ese es uno de los compromisos que firmamos con las Farc. Ahora le pediré a Pastor Alape que nos hable sobre el enfoque de ellos en este proceso, en esta colaboración. Y les pediré también a los representantes de los productos que podrían sembrarse, cómo están viendo ellos el futuro de esta zona, de los campesinos y su participación en ese encadenamiento de poder producir, poder vender, poder generar unos ingresos dignos y poder desarrollar todas estas zonas. El Gobierno tiene la obligación, y lo vamos a hacer, de comenzar a llegar a esas zonas donde nunca hemos estado, repito, con carreteras.

Ya hay una carretera que construyó el Ejército entre Boquerón y Charras. Pero aquí van a llegar muchas más. No solamente en carreteras, sino proyectos productivos.

Aquí he traído a las agencias que van a tener bajo su responsabilidad este aspecto del desarrollo de los proyectos productivos.

Aquí está el Presidente del Banco Agrario, que le pediré que diga exactamente cómo el Banco va ayudar a que los campesinos tengan las facilidades, las herramientas para poder generar mucha más producción y por consiguiente, más ingresos. Y hasta ahora estamos comenzando. Comenzando un proceso que va a ser difícil, repito. Pero no por difícil vamos a dejar de hacerlo. Todo lo contrario, porque es difícil, vale la pena. Así como firmar el fin del conflicto fue difícil, pero valió la pena.

Y construir la paz es difícil, pero vale la pena. Y eso es lo que el país tiene que entender. Aquí no hay vuelta atrás, aquí vamos a seguir adelante. Hemos podido superar muchas dificultades, muchos enemigos, porque así como dicen de las brujas, que no cree en las brujas, pero que las hay las hay, también hay enemigos de la paz, que no quieren la paz. Uno no se imagina cómo es posible que una persona, un ser humano, no quiera la paz. Pues sí. Hay gente que no quiere la paz. Pues a pesar de ellos, vamos a seguir adelante y no nos vamos a dejar debilitar.

Todo lo contrario. Cada vez que veamos un obstáculo, nos vamos a llenar de más entusiasmo, de más valor, para consolidar esta paz. Y que al cabo de muy poco tiempo, al final de este año, cualquier persona que se atreva a decir que va a hacer trizas los acuerdos de paz, se convierta en un hazmerreír, haciendo el ridículo, porque este proceso va a ser irreversible. Y ustedes se van encargar de que esto sea irreversible.

La paz no tiene marcha atrás. Y este programa que estamos poniendo en marcha, este de la sustitución de cultivos, es uno de los muchos programas que le van a cambiar la fisionomía a este país. Para convertirlo este país en paz, más equitativo, un país mejor educado, un país con mejor futuro. De eso se trata lo que estamos haciendo. Ese es el gran legado que le vamos a dejar a las próximas generaciones. Este programa de sustitución de cultivos tiene la atención del mundo entero. Porque saben que Colombia ha sido el mayor exportador de cocaína a los mercados mundiales de los últimos 30, 40 años. Tenemos ese vergonzoso título. Tenemos otros títulos muy honrosos, pero ese es un título vergonzoso. Y vamos finalmente a hacer lo que sea necesario para borrar ese vergonzoso título. Pero lo estamos haciendo de la forma correcta, de la mano de los campesinos. Y vamos cambiar la manera como nos relacionábamos con las comunidades. Ustedes escucharon a varios representantes de las comunidades, de los indígenas. En lugar de la confrontación, esa confrontación permanente, lo que queremos es una concertación. Siempre el dialogo, la búsqueda de la solución a los problemas a través del dialogo y no a los golpes o por la fuerza. Siempre las soluciones son mejores. En lugar de estigmatizar a los campesinos que están produciendo la coca, hay que entender más bien su problema, el desafío y de la mano de ellos, encontrar la mejor alternativa.

En lugar de imponer a la fuerza, es mucho más efectivo persuadir. Decirles mire, aquí hay esta alternativa que es mejor. Trabajemos de la mano, juntos, para lograrla. En lugar de esa mano dura, más bien extender una mano amiga. Así va a ser mucho más efectivo este programa. Y ese es el espíritu con el cual venimos aquí hoy a Charras.

Y el compromiso es muy sencillo. Voy a pedirle al doctor Eduardo Díaz que les explique muy brevemente en qué consiste. Un millón de pesos durante un tiempo, después 19 millones de pesos. ¿Por qué no, Eduardo Díaz, nos explica, de qué se trata, cómo va a ser y por qué esto si va a tener una solución estable y duradera como la paz? (…) Como ustedes ven esto que estamos haciendo es sembrando paz. Esto que ustedes acaban de ver una semillita aquí, una semillita allá. Pero eso, nos vamos a encargar entre todos que crezca y dé sus frutos. Así es como todos vamos a ir construyendo juntos está paz. Sobre todo en el campo, que ha sido la victima principal de este conflicto. Por eso repetía yo al principio que el atraso y la pobreza se han concentrado en el campo y por eso vamos a concentrarnos nosotros en el campo para que, precisamente poder superar esa situación de atraso, de falta de infraestructura, de falta de apoyo del Estado. El Congreso de la República está aprobando unos recursos muy importantes, por ejemplo, para las vías terciarias. Uno recorre este país, este departamento, Gobernador, y ve que lo que hay es necesidad de vías, vías terciarias para que los campesinos puedan sacar sus productos. Aparte de otras inversiones de infraestructura. Pero ahí vamos avanzando, no se va hacer todo de la noche a la mañana. Hay que también tener paciencia. Pero hay que tener perseverancia, persistencia. Poco a poco vamos avanzando. Y vamos avanzando bien. Algunos nos decían: peor es que estamos muy retrasados. Seis meses y no ha pasado X y no ha pasado Y. ¡Por Dios! No es sino comparar este proceso con otros procesos que se han surtido en el mundo entero. Otros procesos de paz, de solución de conflictos armados.

Este proceso ha sido el más complejo, el más completo. No hay un acuerdo de paz firmado en el mundo entero –no lo digo yo, lo dicen las Naciones Unidas y todos los expertos a nivel mundial–, que el acuerdo de paz colombiano. Es un ejemplo, un precedente.

Tan es así que Alemania está financiando la creación de un centro de paz aquí en Colombia, para que el mundo entero aprenda de lo que aquí hemos hecho, como un proceso de paz, como un acuerdo para terminar un conflicto armado. Que tiene muchas aristas, que tiene muchos frentes.

Uno de ellos es el compromiso para sacar al campo adelante. Pero no es el único. Todo lo que tiene que ver con la justicia transicional, lo que tiene que ver con algo que aquí muchas familias están queriendo saber. Qué pasó con sus seres queridos desaparecidos.

Se creó, entre los decretos que yo firmé, una unidad especial para poder buscar y encontrar esos miles de miles de desaparecidos, fruto de este conflicto. También mucha gente y muchas de las víctimas sobre todo, y parte del éxito de ese proceso, es que nos concentramos en las víctimas, en sus derechos.

Y uno de esos derechos es la verdad. Ellos quieren saber por qué pasó lo que pasó y ese es otro de los elementos fundamentales de este proceso para ir cicatrizando las heridas.

Las heridas no se cicatrizan de un día para otro. Toman tiempo. La reconciliación no se hace de un día para otro. Uno puede matar a una persona en un instante pero reconciliar el dolor que esa muerte produce, se toma mucho tiempo.

Por eso también requerimos el esfuerzo de todos. Y el campo ya comienza a moverse. Las cifras así lo están diciendo. En el primer trimestre de este año, el sector que más creció, 12 por ciento, fue el sector agropecuario. Y eso que no hemos ni siquiera empezado de verdad el desarrollo del campo. Está mañana el Dane dio las cifras de desempleo. En abril el desempleo bajó 8.9. Estaba hace un año 9 por ciento, bajó un punto. Se crearon nuevamente 490 mil nuevos empleos. Entre abril de 2016 y abril del 2017, 490 mil. Eso quiere decir que desde el 2010 cuando asumimos, el Gobierno hasta hoy se han creado 3 millones 700 mil empleos. Y de 82 meses que llevamos de Gobierno, en 76 se ha generado empleo.

Y ese empleo se está generando más en el campo que en las ciudades. Las cifras que dieron esta mañana así lo demuestran, La baja del desempleo se concentró en el campo. Porque en muchas ciudades, eso no fue así, pero sí en el campo. Lo cual resulta que el total del desempleo bajó.

¿Eso qué quiere decir? Que estamos comenzado a revivir el campo, lo que falta nos va a dar unas oportunidades enormes. Enormes. Y por eso vamos a seguir cumpliendo con los acuerdos. Se lo dije a ‘Iván Márquez’ el otro día. Por parte del Gobierno el compromiso es absoluto, total. Por parte mía está mi palabra empeñada. Y vamos a cumplir los acuerdos. El Congreso de la República ha venido también cumpliendo su responsabilidad, cumpliendo con los acuerdos. Y lo va a seguir cumpliendo. Así me lo han expresado los dirigentes de todos los partidos políticos. Que la Corte Constitucional haya tumbado algunas normas sobre los procedimientos, porque nos es el fondo, se mantuvo algo muy importante que la gente tiene que entender, se mantuvo un artículo indispensable que dice que cualquier ley, cualquier reforma que se apruebe el Congreso, no puede ir en contra de los acuerdos. Que además ya, una parte sustancial de estos acuerdos Una parte sustancial de los acuerdos hacen parte de nuestra Constitución. O sea que vamos a seguir cumpliendo con esos acuerdos, para, repito, en unos meses nadie se atreva siquiera a decir que va a echar para atrás, porque la gente no lo permitiría, por un lado, pero se reiría diciendo van a echar para atrás lo que hemos alcanzado. Y de eso me voy a encargar yo, con el apoyo de ustedes, con el concurso de todos los amigos de la paz. De manera que aquí en Charras, qué bueno que hayamos podido venir. Efectivamente es la primera vez que viene un Presidente.

Hace muy poco, hace cinco días o seis días que estuve sembrando un Bosque de Paz, vamos a sembrar Bosques de Paz por el país entero, en conmemoración a las víctimas.

Pero lo sembré en Besotes, en el Parque de Besotes, allá en el César. Y me decía el Contralor, que es de allá, me decía: usted se vino por carro, por unas carreteras, y vino aquí a sembrar estos árboles, a este parque. Eso era totalmente impensable hace cinco años. Aquí no se atrevía, no el Presidente, cualquier persona, a este sitio.

Pues eso es lo que está sucediendo en el país entero y eso es lo que ustedes tienen que apropiarse. La paz, yo repito mil veces, no es mía. Yo soy un simple pasajero de la historia. La paz es de todos los colombianos. Pero sobre todo de los que han sufrido el conflicto armado.

Ustedes a aquí en Charras han sufrido ese conflicto armado. Aprópiense de esa paz, defiéndanla. Y cultívenla. Se cultiva en nuestros corazones, en nuestros hogares, en nuestras familias, en nuestros colegios, en nuestras comunidades. Así seguiremos construyendo esa paz.

Y finalmente me dice el señor Alcalde que este pueblo no tiene en este momento luz, pero aquí hay luz a muy pocos metros, en el centro de mando de Naciones Unidas tiene acceso a luz.

Por qué no hacemos la conexión, porque me dicen que de ese puesto de mando llegue luz a Charras para que Charras tenga luz.

Entonces hagamos eso. Yo me encargo de que eso se haga lo más pronto posible.

A Todos ustedes mucha suerte, muchas gracias. Tenemos que trabajar juntos. Este programa es de ustedes, es por el bienestar de ustedes. Trabajemos juntos y que viva la paz. Muchas gracias.

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