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Adoptar o Abandonar

May 11, 2017

Si hay algo que me molesta es el hecho de que haya padres y madres irresponsables. Personas que engendraron o que parieron, y que actúan como si fuesen dueñas del mundo, como si los deberes éticos y de amor con sus descendientes no importasen. Como si dar vida no implicase obligaciones. Sí. Y me molesta aún más cuando esos irresponsables se transforman, como por arte de magia, en supuestos adalides de la moral pública y del deber ser social.


La verdad es que esas personas son hipócritas, estafadoras de la verdad. Egoístas sin visión de futuro.


Esa es una categoría de padres y madres deficientes. Pero hay otras responsables. Y hay la que elige ser padre o madre, a pesar de no haber engendrado o haber sido embarazada. En esta categoría, hombres y mujeres eligen apoyar y brindar hogares a menores sin familia. En sus corazones hay la posibilidad de formar con amor a esos adolescentes, niños y niñas que anhelan pertenecer a una familia.


Eso no es difícil de entender, pero hay quienes prefieren que 80 mil menores permanezcan en el sistema de protección del Bienestar Familiar a que sean acogidos en el seno de una familia. Sean mujeres solas, hombres solos, o parejas que anhelan formar un hogar con hijos.


Sí, en el sistema de protección del menor han subsistido más de 80 mil niños y niñas esperando tener una familia que los acoja, les ame y les proteja, –de acuerdo con información revelada a inicios de 2015–, por ello es incomprensible que haya quien se oponga a que personas solteras –sean o no gais– puedan adoptar.


Aplaudo la decisión de la Comisión Primera de la Cámara de Representantes que dejó a salvo la posibilidad de que las personas solteras y viudas puedan adoptar en Colombia, cerrándole el paso al referendo. En un extenuante debate que se prolongó por más de nueve horas, los participantes expusieron tesis a favor y contra de la adopción por parte de la comunidad LGBTI, de viudos y de solteros.


20 valientes representantes negaron el proyecto y 12 apoyaron la realización del referendo. Digo valientes porque el ambiente en torno a ese tema es tensionante, por decir lo menos. Esos 20 representantes defendieron los valores Constitucionales: el derecho a la igualdad, el derecho a que todo menor tenga familia, el derecho a la libertad personal.
No hay que olvidar que nuestro país promulgó una Constitución Política redactada para que seamos una Nación laica, progresista, tolerante, respetuosa con las diferencias, incluyente. Tampoco hay que olvidar que la Corte Constitucional, en sentencia C-577 de 2011 reconoció que las parejas del mismo sexo constituyen familia.


Me dirán que Colombia no es como los 19 países que avalaron la adopción por parte de parejas homosexuales. Sí. No somos Canadá, Países Bajos, Sudáfrica, Suecia, España, Reino Unido, Andorra, Bélgica, Islandia, Noruega, Uruguay, Dinamarca, Argentina, Brasil, Nueva Zelanda, Francia, Sudáfrica y México. Pero, somos una Colombia que trata de salir del ostracismo. Somos una Colombia que trata de construir paz y sembrar concordia en los corazones de sus ciudadanos. Somos una Colombia que da pasos para constituirse en una Nación respetuosa, que responsablemente piense en la niñez conminada al no futuro, y que acepte que existen personas diferentes que pueden abrigar a quienes lo necesitan.


No somos ninguno de esos 19 países, pero tenemos –al menos– 20 representantes a la Cámara que piensan en los derechos de los demás. 20 representantes para quienes los derechos de las minorías deben ser respetados. Cuenta que el Gobierno se haya opuesto al referendo. Cuenta que haya posibilidades de un mejor futuro. Eso cuenta.

 

Ahora, habrá que esperar que quienes impulsaron el referendo traten de frenar esta decisión. Ya lo anunciaron. Anunciaron que tratarán que la plenaria de la Cámara. Esperemos que la Plenaria tenga el suficiente criterio jurídico, filosófico y político y niegue esa opción.


Esperemos que la Plenaria de la Cámara no se deje seducir por los promotores de presunciones infundadas y prejuicios basados en discriminación por la orientación sexual de quienes anhelan adoptar.


Esperemos que la Plenaria de la Cámara piense, no sólo en quienes tienen el derecho a adoptar y formar familias, sino en los miles de niños y niñas que no las tienen.


Y que piensen en todos esos padres y madres que abandonaron a sus hijos e hijas, que piensen en quienes actúan irresponsablemente. Porque son las dos caras de esta historia. La historia de quienes abandonan a sus descendientes y de quienes sueñan con tener hijos o hijas.


Por último, recuerdo a Mateo 19:14, que transcribe lo que dijo Jesús: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de los cielos es de quienes son como ellos». Los que son como ellos…
 

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