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Visa para un sueño

March 16, 2017

Para nadie es un secreto que muchos de nuestros compatriotas consideran que la única forma de poder conseguir un sustento económico digno para ellos y para sus familias es emigrando a otros países, donde puedan realizar las más diversas tareas que les permita la consecución de tan anhelados ingresos.


Desde mediados de los años 70 del siglo pasado se intensificó la emigración a países como los Estados Unidos de América y España por parte de colombianos con el fin de establecerse en dichos lugares, en la mayoría de ocasiones como ilegales, y poder producir ingresos que no solo les permita su supervivencia sino el envío mensual de un dinero a sus familias en Colombia con el fin de ir formando un ahorro. Tanto es así que se conoce, por estudios realizados que ciudades como Cali o Pereira, que sus economías sobreviven en gran parte gracias a los giros mensuales que hacen dichos compatriotas.
Pero ¿por qué decimos esto si ya es un tema más que analizado y todos sabemos de las vicisitudes que deben afrontar nuestros compatriotas para poder sobrevivir en dichos países?


Vuelve a ser noticia a raíz de las políticas migratorias que en tan solo dos meses de gobierno ha instaurado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y que tienen como finalidad expulsar de ese país a más de 11 millones de personas que se encuentran allí como ilegales y desincentivar a aquellos que están pensando viajar a dicho país con el fin de quedarse como ilegales.


Hoy vuelve a ser igual de difícil la consecución de una Visa Americana de turismo para cualquier colombiano que no tenga una profesión, empleo o ingreso como lo era en los años 80 y que durante la era Obama se había flexibilizado mucho, tanto que veíamos personas que normalmente no obtendrían dicho documento salir orgullosos de la Embajada porque se les había dado la Visa y, en la mayoría de los casos, por el término de 10 años.


En tan solo dos meses, como ya dijimos, la historia cambio, hoy volvemos a ver las caras largas y de tristeza de muchos compatriotas a los que les han dicho que su visa para un sueño no será posible porque no cumplen con los perfiles establecidos.


Pero, si por algún extraño caso se las otorgan y viajan al país del norte, allí empieza otro suplicio que consideramos no se recompensa con ningún ingreso económico que se aspire a percibir. En la línea de la aduana del aeropuerto –por donde se quiera ingresar a dicho país– puede estar muriendo el sueño americano si el pasajero no permite que se le revise el celular, el computador, tableta o cualquier aparato electrónico que lleve consigo. Para tal fin deberá, obligatoriamente, entregar a los agentes de aduana las claves de acceso a dichos aparatos con el fin de que estos adelanten su revisión.


Pueden suceder varios hechos: que dicho pasajero se niegue a entregar sus claves –situación que inmediatamente habilita a los agentes de aduana a deportar a dicha persona–, es decir, no podrá ingresar al país llegando hasta ahí su sueño; que el pasajero facilite dichas claves y de la revisión que se le haga al equipo se establezca que tiene opiniones contrarias al gobierno Trump o que se deduzca que se quedará como ilegal en el país, situación que también dará como resultado su deportación inmediata sin que pueda ingresar al país del norte.


Supongamos que entregó las claves y no se encontró nada sospechoso en sus aparatos electrónico o que no llevaba computador o que el celular que llevaba era un ‘flecha’ y logra entrar al país, allí empieza otra aventura, y es  la de ubicarse en una ciudad de las llamadas ‘Ciudades Santuario’, que son aquellas donde los mandatarios locales no están cumpliendo la orden de Trump de adelantar constantes operativos que tienen como finalidad cazar ilegales con el fin de deportarlos a su país de origen. En dichas ciudades los agentes federales de inmigración realizan operativos pero al no tener ayuda de las autoridades locales se les dificulta la labor. Ello no quiere decir que han dejado de adelantar operativos o que no arrojen positivos de deportación.


Ubicado en una de estas ciudades se inicia otro viacrucis: la consecución del tan esperado empleo, que por demás no será en el área o profesión que desempeñaba el compatriota en Colombia sino en lo que salga, en la mayoría de ocasiones trabajos que nunca hubieran desempeñado en su país de origen. Hoy en día se hace más difícil conseguir trabajo en lo que sea, por lo ya dicho. La mayoría de ilegales se ubican en las ciudades santuarios creando una sobreoferta de mano laboral que sirve para explotar a los trabajadores y pagar muy pocos dólares por hora.


Olvídense de seguridad social o cualquier otro beneficio social, ya que estos están siendo objeto de severos ajustes por parte del gobierno federal. Ya todos sabemos en qué va a terminar el Obamacare, y el odio que le produce a Trump dicho programa, que es el sistema de salud para los americanos más pobres. Sí éstos no tienen derecho a la salud mucho menos la tendrá el inmigrante ilegal.


Después de todas estas penurias, y muchas más que no alcanzamos a conocer, nuestro compatriota necesita que le paguen los dólares prometidos por sus horas de trabajo. Ahí viene otro pequeño problema. Muchas veces los patronos no pagan lo ofrecido sino muchísimo menos y, si el ilegal no acepta, con una sola llamada que se haga por parte del patrono o de cualquier otra persona a inmigración, ésta lo estará esperando o ubicando en su residencia con el fin de deportarlo a su país de origen.


Es este el sueño americano. La verdad ¿vale la pena, en tiempos de Donald Trump, buscar futuro en un país como los Estados Unidos? La verdad no lo sé. Respeto mucho a quienes se arriesgan. Yo me declaro un cobarde que no podría vivir un solo día en una situación como la que aquí narramos.


Por último, y como somos latinos y a todo le buscamos el lado amable y chistoso, el chiste de moda en la red: “con la victoria de Trump, espero que mi suegra Consuelo Guadalupe Hernández, que vive en Brooklyn, Lincoln Street 200, Bloque 1 A, Apartamento 703, puerta café, inmigrante ilegal colombiana desde el 2013, no la vayan a deportar, estoy tan preocupado…”.

@DAGRAMAR2010

 

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