El poder está en no ser indiferentes


La indiferencia reflejada en expresiones y actitudes como “eso no es conmigo”, “allá verán los dirigentes”, “yo no me meto”, “mejor ni opino y mucho menos participo”, “silencio”, “para qué, para que se lo roben otros”… son cada día más frecuentes y más dañinas. En ellas se apoyan quienes delinquen porque dejan el campo de acción libre para que puedan acceder a las posiciones de poder o de toma de decisiones, y ya en ellas, se dedican a sacar el máximo provecho sin importar a quien atropellen o las necesidades de quienes afecten.

Formar parte de un grupo –llámese familia, colegio, barrio, universidad, empresa, comunidad, asociación, municipio, ciudad, departamento, país, lo que sea– implica tener la posibilidad de tomar posiciones frente a ella, participar de sus buenas y malas actividades. Por lo tanto, proceder de forma apática significa otorgar a otro ese derecho, entregar la posibilidad de decidir, defender y opinar frente a aquellos aspectos que inciden en la vida de cada uno.

Sorprenderse y quejarse cuando suceden o se descubren los actos de corrupción en contra de las personas que integran ese grupo al que pertenece, no tiene sentido. Es responsabilidad de la persona que permitió con su actuación desinteresada e irresponsable que ocurriesen, y, por lo tanto, no tiene derecho ni siquiera a protestar.

Es urgente una reflexión que motive al cambio y haga que las personas se pongan la camiseta ante aquello que les compete y se esfuercen por cuidar y conseguir, para el grupo al que pertenecen, mejores condiciones que redunden en el bienestar general del grupo. Se requiere que tengan presente las necesidades básicas, la inclusión y el respeto que todas las personas merecen. Esto será clave si queremos parar la ola de corrupción y malos manejos que circunda a todas las instituciones y grupos que conforman nuestra sociedad.

En la construcción de la nueva Colombia, el egoísmo de la indiferencia no tiene lugar. No podemos permitir que otros se aprovechen del momento crucial que vive el país para sacar partido. Debemos estar vigilantes, activos, cuidar lo que nos pertenece y ejercer conscientemente el derecho a opinar y decidir el destino del país.

La oportunidad del cambio está en cada uno de nosotros. Hacerlo con responsabilidad y honestidad es la elección que cada uno puede optar.

Serán muchas las alternativas y las invitaciones que recibiremos. Saber discernir y leer los intereses de quienes las ofrecen, será la opción con que asumiremos el compromiso de dar a nuestra patria un mejor futuro.

El poder está en no ser indiferentes.

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* Rosario Victoria Vega Vega es comunicadora social - periodista. Especialista en Comunicación Organizacional, manejo de imagen corporativa, comunicación comunitaria, situaciones críticas y de imagen. Coordinación del proceso editorial y de producción de libros folletos, afiches, plegables,videos, páginas web, entre otros. Asesora en comunicaciones en más de 20 empresas nacionales y multinacionales.

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